Síntomas con y sin sentido
La conciencia es la pantalla en la que el organismo se muestra, informándonos sobre eventos y estados internos y externos y proponiéndonos una conducta. El síntoma picor nos incita a rascarnos; el síntoma sed, a echar un trago y el de hambre, a comer algo. Damos por supuesto que, si el síntoma aparece, es porque los sensores de las neuronas vigilantes han detectado algo anómalo, amenazante, que conviene corregir con una conducta determinada.
Esa suposición puede ser correcta o no serlo. El síntoma puede aparecer en la conciencia como reacción a un evento o estado amenazante real, pero también como consecuencia de una previsión más o menos fundada. “Bebe, pues se ha detectado falta de agua” o “bebe ahora que tienes agua, no vaya a faltar”.
Define la IASP (International Association for the Study of Pain) que el dolor está vinculado a eventos de daño en los tejidos o como si hubiera tales daños, sin haberlos. El síntoma, por tanto, puede tener sentido o no tenerlo. Puede evocarse como respuesta a un dato del sentido del daño o como anticipación a un posible daño, aun cuando los sentidos no hayan detectado ningún dato en ese sentido.
El sistema neuroinmune y los síntomas
El síntoma sensato, con sentido, permite identificar el evento nocivo o amenazante y abre la puerta a la resolución. El síntoma insensato, sin sentido, abre la puerta a una pregunta lógica: ¿por qué el sistema neuroinmune se empeña en operar en el modo catastrofista extremo, activando estados de alerta-protección, si los sentidos no detectan nada? Peor, incluso: ¿por qué el error de activar ese estado injustificado, sin sentido, se va consolidando en el tiempo en vez de corregirse?
La respuesta es sencilla: porque el sistema neuroinmune considera que el síntoma es equivalente a un dato sensorial. Duele el pie, luego los sentidos del pie han detectado algo nocivo en el pie. El profesional explora el pie y concluye que al pie no le pasa nada. Ya tenemos el lío montado. Evidentemente, hay algo que no casa.
Si nos obligamos a extraer una conclusión de los datos:
- dice que le duele el pie
- el pie es normal
… caben dos hipótesis:
- Conclusión del profesional: no existe tal dolor. El paciente lo imagina, pero no es real.
- Conclusión del paciente: el doctor no ha detectado la causa del dolor, pero tiene que haber algo necesariamente, porque el pie está doliendo.
Cabe la posibilidad de que ninguna de las dos proposiciones sea cierta. Puede doler el pie y no haber nada nocivo ni amenazante en el pie. Simplemente hay un error de atribución de amenaza por parte del sistema neuroinmune. Actúa como si hubiera o fuera a haber daño, sin haberlo. Peor aún. A pesar de la evidencia sensorial continuada de que no hay nada amenazante, el sistema no reconoce ni corrige el error. Es un fallo sin sentido.
Admitiendo esa hipótesis como plausible surge otra pregunta: ¿por qué se produce esa situación del error no corregido? ¿Qué dicen los expertos?
Caben diversas propuestas.
Las creencias
Otra definición de la IASP sostiene que el dolor es una experiencia distresante, asociada a daño real o potencial, que incluye componentes sensoriales, cognitivos, emocionales y sociales. En el caso que nos ocupa no hay un componente sensorial, luego hay que analizar el resto de los componentes: las creencias, el impacto emocional del síntoma y los condicionamientos sociales de la presentación del síntoma, el qué dirán o harán.
Pongamos el acento en las creencias. ¿Cómo se construyen? ¿El paciente por su cuenta y antojo para obtener ventaja? ¿El profesional, también para resolver su problema?
Creo que el dilema se resuelve sabiendo que el sistema que nos defiende puede actuar al margen de los sentidos, guiado por la instrucción de los expertos, por la fe en lo que cada uno propone.
Los síntomas sin sentido se disuelven informando de los peligros de la instrucción experta, en este apartado de los síntomas insensatos.
La migraña es una enfermedad cerebral crónica, irreversible, genética, dicen los expertos. Si se lo cree, ya tiene de por vida el componente cognitivo que inevitablemente tiene todo síntoma y que en su caso mantendrá activo el bucle erróneo.
En la cabeza no sucede nada. El dolor no tiene sentido. La creencia es insensata. No tiene sentido común. No considera el papel de la instrucción experta.
Know pain, no pain.
Esa es nuestra hipótesis.
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