SAPIENS, ma non troppo

Ya he publicado mi nuevo libro: SAPIENS, ma non troppo: síntomas sin explicación médica. Está disponible de momento en ebook, y espero que pronto en papel.
Es un libro autobiográfico en el que pretendo compartir con pacientes y profesionales mi narrativa, mi experiencia como paciente y neurólogo, centrada en el apartado de los “síntomas sin explicación médica”.
Una vez descartada la enfermedad con rigor clínico, el paciente y el profesional se enfrentan al problema de dar una explicación satisfactoria a la presencia real de síntomas mortificadores e invalidantes, en un organismo que, según todas las evidencias, está sano. En el libro, me limito a este apartado: el “padeciente sano”, un problema mal resuelto por la medicina ortodoxa, “normal”.
Síntomas sin explicación médica, como profesional y paciente
En los primeros años como neurólogo ya titulado, me despachaba la cuestión descartando patología objetivable (“orgánica”), tirando de etiquetas que encubrían mi incompetencia (“migraña”, “mareo inespecífico”, “artrosis”…) o, cuando no disponía de la etiqueta, desviando la responsabilidad al individuo, a sus estreses y disfunciones emocionales, cuando no a un intento de utilizar el relato de los síntomas como estrategia para conseguir objetivos diversos.
Mi condición de padeciente de esos síntomas me empujó a exigirme más rigor en las respuestas hacia mí mismo y hacia los pacientes que debía atender. Así, a golpe de lecturas y de aceptar el relato de los síntomas como algo real, fuí construyendo mi marco teórico, mi narrativa. Ello me permitió librarme de la atadura de los síntomas y disponer de una explicación para los pacientes.
Sí, es útil para afrontar los síntomas
En el libro recojo toda esa peripecia, con la convicción de que puede resultar útil a pacientes y colegas. No se trata de hacer una crítica a los profesionales, sino de aportar en ese capítulo, sólo en ese, el de los síntomas que la propia medicina describe como inexplicados, un marco teórico anclado en la biología, que permite comprender y afrontar el problema, a través de un trabajo conjunto de paciente y profesional, con muchas probabilidades de disolverlo.
La consulta es un encuentro entre dos narrativas, la del paciente y la del profesional. Nos empeñamos en aplicar la óptica de los diagnósticos y las terapias (válida para las enfermedades) a algo que no es una enfermedad, sino un proceso en desarrollo, un aprendizaje construido a través de la interacción compleja del organismo con diversos y cambiantes entornos. En nuestra especie, ese aprendizaje en busca de información se nutre de la experiencia, pero, también, de la cultura experta. Creo que los profesionales no hemos cuidado con el rigor exigible la información que facilitamos a los pacientes y, en mi opinión, ahí está el quid de la cuestión. Esa es mi conclusión, tras muchos años de búsqueda de explicaciones a lo inexplicado.
Creo, sinceramente, que aporto una hipótesis plausible que, como todas las hipótesis, debe verificarse y buscársele los puntos flacos.
Eso espero.
Know pain, no pain.
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