Banalizar la información
Los seres vivos se distinguen de la materia inerte por la capacidad de extraer de la realidad información y aplicarla para conseguir la supervivencia individual y de especie. Homo sapiens ha evolucionado maximizando su potencial informativo hasta el nivel actual, gracias a la socialización y la dedicación de muchos individuos a extraerla, investigando con una tecnología cada vez más poderosa. A través del lenguaje, los expertos en información han divulgado los contenidos influyendo de modo sustancial en las conductas de los humanos.
Los síntomas sin explicación médica
Los pacientes acuden a la consulta relatando síntomas, con la esperanza de que el profesional desvele el origen y prescriba una terapia que devuelva al organismo, si es posible, la condición de salud. No siempre se encuentra una explicación para esos síntomas y el paciente se queda sin respuestas y sin remedios, a veces con el dudoso consuelo de una etiqueta y otras con el sambenito de “los nervios”.
Lógicamente, el paciente hace preguntas, solicita información, pero se queda sin ella, o peor: vuelve a casa con estigmas varios que definen su cuerpo como degenerado y vulnerable.
– Tiene usted migraña, fibromialgia, dolor crónico, mareo inespecífico, mala circulación, falta de riego, “los años no perdonan”, contracturas, nervios, depresión, y un largo etcétera de términos que no aclaran gran cosa y que, invariablemente implican una mala respuesta a las terapias.
Nuevo libro
En estos días, saldrá a la venta un nuevo libro mío que se dedica precisamente a cubrir el vacío de explicaciones médicas para esos síntomas que mortifican, invalidan, desconciertan y desesperan a quienes los padecen. Sus 400 páginas están dedicadas a explicar, desde la biología, por qué si el paciente padece esos síntomas el profesional no facilita una explicación convincente.
Evidentemente, los profesionales no lo sabemos todo sobre la complejidad de los procesos biológicos, pero se sabe mucho más de lo que se explica o deja de explicar. La información en la consulta, en los casos en los que no se encuentra una patología relevante, contiene palabras vacías, tópicos, atribuciones cuestionables.
“La migraña es una enfermedad cerebral genética, incurable”
“La fibromialgia es una enfermedad misteriosa, de origen no aclarado”
“El dolor crónico es una enfermedad”
“Tiene usted artrosis”
Qué decir de las contracturas…
En el libro relato mi historia como profesional y como paciente (también he tenido lo mío) tratando de aportar esa información que falta en ese abultado apartado de los “síntomas sin explicación médica”. Dolor, mareo, vértigo, cansancio, hormigueo, desmayos, piernas inquietas… reciben en el texto la atención debida, desde mi experiencia como profesional y paciente.
La información es, desde luego, importante y puede truncar vidas, proyectos.
“No tenemos explicación médica para sus síntomas”
Quizás sí existe una explicación biológica a considerar, pero no forma parte del muestrario de explicaciones habituales.
¿Banalizamos la información?
La respuesta es, en mi opinión, afirmativa.
Espero que este nuevo libro aporte algunas ideas.
Know pain, no pain
Nota: En pocos días desvelaremos el título y portada del libro. Esperamos tenerlo listo pronto :)
Comentarios (10)
Los comentarios están cerrados.