Predicciones autocumplidas
Sistema predictivo
El sistema neuroinmune es un sistema predictivo. Actúa en base a las prediciones que genera el conocimiento adquirido y validado. Mejor prevenir que lamentar. Cierto, pero siempre que lo que se anticipa nos aproxime cada vez más a la realidad y, sobre todo, si el proceso de aprendizaje está abierto al reconocimiento del error y su corrección.
Un mal día, al intentar levantarnos de la cama, sentimos dolor y rigidez en la zona lumbar. Puede que el sistema neuroinmune no hubiera anticipado nada amenazante y que el estrés mecánico del gesto hubiera producido una lesión. Puede ser. El disco herniado ha pinzado el nervio y se ha producido una respuesta inflamatoria local. Error de predicción. Detección y corrección del error. Cada gesto contará con una predicción de amenaza, y el dolor y la rigidez protegerán la zona lesionada mientras se repara el destrozo.
El disco herniado pierde volumen; el proceso inflamatorio se enfría y la zona queda lista para que recupere su actividad normal. El dolor se va. La función se reorganiza. Se recupera la predicción de confianza en el gesto.
No siempre es así
El sistema sigue en modo alerta-protección a pesar de que los tejidos han recuperado la fiabilidad y sería bueno que volvieran a la actividad normal para adquirir la resistencia a la carga mecánica. El dolor se cronifica. La predicción sigue siendo negativa, ya que cada intento de moverse evoca el dolor y la rigidez. Se ha autocumplido el temor. Puede que la consulta al profesional refuerce aún más el error de predicción:
– Tiene usted una protrusión discal y artrosis. Eso explica el dolor.
La zona lumbar quedará sometida a la dinámica de la predicción autocumplida.
– Tienes mucha contractura. Túmbate.
A la intervención manual le sigue el alivio. Otro refuerzo del error.
El sistema neuroinmune contiene implícitamente el riesgo de la predicción errónea y el sesgo de confirmación.
El profesional debería ayudar a minimizar el error pero, en muchos casos, hace lo contrario. Lo facilita.
Confirmar lo temido produce una extraña satisfacción. La sensación de acertar en la predicción, aunque sea contraria a nuestros intereses, da seguridad.
– Ha salido viento Sur. Hoy toca crisis de migraña.
El dolor acude, fiel a la cita predictiva.
– Ya lo dije.
El aprendizaje está lleno de trampas que nos pueden llevar a la mortificación e invalidez por culpa de los errores predictivos y el sesgo de dar por cierto algo que no lo es.
No se trata de ser positivo con las expectativas, anticipar que todo será de color de rosa para que acabe siéndolo. La clave reside en disponer de información que mejore la capacidad predictiva del sistema. Una parte importante de esa información es saber que el sistema es predictivo, que está influido por la información de expertos y que actúa de modo cándido respecto a sus contenidos.
– Parece que quiere dolerme la cabeza. Ya está otra vez mi sistema predictivo anticipando memeces. ¡Anda ya!
El dolor puede irse. Predicción autocumplida.
La conciencia es un ámbito en el que se funden predicciones e información sensorial. No siempre los datos de los tejidos sirven para detectar y corregir el error. El sistema los pasa por alto y se queda atrapado por la fe en lo que cree, condenado a dar por bueno todo lo anticipado.
Intente optimizar la racionalidad del sistema predictivo.
¡Déjese de horóscopos!
Comentarios (2)
Los comentarios están cerrados.