Dolor (neuro)musculoesquelético
No sé qué pasa con las neuronas pero se les ignora, al menos en el lenguaje.
Las emociones, percepciones, pensamientos y decisiones se cocinan en el cerebro. Ya lo dijo Hipócrates pero Aristóteles se empeñó en situar en el corazón lo que en justa medida le correspondía a nuestro órgano más complejo.
“Deja que hable tu corazón” (en vez de que lo haga el cerebro) es un consejo absurdo. El corazón no es mas que un músculo que bombea sangre con la fuerza y frecuencia que le ordenan las neuronas. Los emoticonos no debieran ser corazones sino cerebros.
La emoción cardíaca es una emoción neuronal.
Lo mismo sucede con el denominado “dolor músculoesquelético”. Los músculos, huesos y articulaciones que soportan la estructura y hacen que nos movamos se limitan a obedecer lo que se les diga. Son igual de irrelevantes en la cuestión del dolor como lo es el músculo cardíaco en las cosas del querer (y no poder).
Las células musculares (miocitos) están protegidas por el sistema neuroinmune. Si andan en problemas generarán señales de peligro que detectarán las neuronas vigilantes (nociceptores) del lugar y pondrán en estado de alerta la red neuronal. Quietos o moviéndonos percibiremos dolor en la zona en apuros. El sentimiento o quale “dolor” no procede de los miocitos sino de la evaluación que hace la red del suceso, en base a la información de los nociceptores (receptores de nocividad), la narrativa histórica y el contexto.
No hace falta que suceda nada para que una postura o una acción resulte dolorosa. Basta con que la red neuroinmune entre en estado de alerta-protección si lo que hacemos o vayamos a hacer es evaluado como amenazante. Los miocitos ejecutarán el estado de protección. Se contraerán mientras persista el estado protector. La neurona mensajera, que transmite la orden (motoneurona alfa) liberará acetilcolina en la placa motora (punto de conexión con la fibra muscular) y el músculo obedecerá. Se contraerá.
Los nociceptores de la zona en la que esos músculos están trabajando estarán en modo alerta, previsiblemente algo sensibilizados con un plus de CGRP (mensajero de sensibilización. Aunque no recojan información relevante, pues no está sucediendo nada, los centros evaluativos mantendrán activado el estado de alerta-protección a no ser que suceda algo realmente relevante (aparece el león y hay que huir) y lo que toca es mover el esqueleto sin miedo al daño y sí a ser devorado por el felino. Durante la huída no sentiremos el quale “dolor” (analgesia por estrés, de verdad).
Incluso aunque los miocitos no reciban orden de contraerse y por tanto en la placa motora no se liberen pulsos de acetilcolina (el mensajero que ordena la contracción de las fibras musculares), el estado de alerta puede generar un rezumamiento del neurotransmisor y crear un estado de sensibilización de las placas motoras, haciendo que algunas fibras queden contraídas (puntos gatillo).
En definitiva: las neuronas pintan mucho. Es todo muy complejo.
A veces los miocitos trabajan en malas condiciones. No les llega sangre. En ese caso liberan moléculas de estrés. Los nociceptores detectan la señal e informan a la red. Previsiblemente el estado de alerta-protección se expresará en la conciencia como quale (cualidad subjetiva) “dolor”. Angina de pecho si el músculo es el cardíaco. Infarto si se ha tapado la coronaria y los miocitos han muerto.
Otras veces los miocitos ni siquiera están trabajando pero lo que el individuo hace o pretende hacer es evaluado como amenazante. Alerta-protección. Dolor… “músculoesquelético”.
¿Es mucho pedir que de una vez se reconozca la actividad neuronal y se incorpore, al menos, lo “neuro” a lo músculoesquelético?
El músculo es un mandado. No se contractura. Se contrae ( y relaja) mientras se le ordene que lo haga.
El músculo no se estira. Se limita a relajarse, cuando se le ordena.
No existe el dolor “músculoesquelético”. Todos los dolores son productos exclusivamente neuronales.
Hay veces que el dolor que aparece al estar quietos o cuando nos movemos está justificado. La acción contiene riesgo de daño necrótico en los tejidos, por el estrés mecánico que implica. Se activa la alerta-protección. Justo y necesario.
Otras muchas, la acción es inofensiva y saludable pero la red evaluativa no lo cree así. Alerta-protección. Dolor. Patrones motores disfuncionales. El músculo no sufre ni está amenazado. Tampoco el esqueleto. La protección no hace mas que generar mortificación e invalidez al individuo y estrés mecánico a la estructura.
Lo que procede no es manipular la zona doliente.
Lo sensato sería desactivar un estado de alerta-protección injustificado que a medio y largo plazo degradará los tejidos por estrés mecánico sostenido.
Individuo consciente. Circuito córticotalámico. Ganglios basales. Amígdala. Sustancia gris periacueductal. Formación rostral ventromedial bulbar. Vía modulatoria inhibitoria-excitatoria descendente. Endorfinas, serotonina, noradrenalina, asta posterior y anterior. Nociceptores y motoneuronas alfa y gamma. Placa motora. Acetilcolina y colinesterasa. Todo neuro…
Miocitos y fibras musculares. Palancas óseas y bisagras articulares. Tienen su papel, pero son unos mandados. A veces se dañan. Las neuronas los protejen. Otras no les pasa nada y les vendría bien hacer ejercicio. La red neuronal prefiere que lo “músculoesquelético” esté parado, de baja, o que se mueva con cuidado, con miedo.
¿Dolor músculoesquelético?
¿Qué me dice de las neuronas?
¡Ah! ¿Se refiere a lo psicosocial, las emociones?
Deje que hable su corazón. Gestión emocional. Inteligencia cardíaca, es decir, muscular…
Know pain. Know neurons
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