El desmadre de la migraña
La migraña, un estado de alerta-protección del organismo no justificado, inducido en el aprendizaje por la instrucción experta, saca del cauce normal a la vida.
Todo lo que conforma el curso normal de la existencia, se desmadra.
Por ejemplo, la maternidad.
Las mujeres enmigrañadas temen la maternidad, por dos motivos: 1) el perjuicio potencial de los fármacos y 2 ( la transmisión de la enfermedad a través de los genes.
Algunas renuncian a tener descendencia.
Otras se arriesgan y comprueban angustiadas que alguno de sus hijos expresa la condición migrañosa.
En el reciente curso de Mollet del Vallés, dos alumnas relataron esa situación.
Una de ellas, 46 años, había renunciado a lo que más quería y temía, ser madre, y otra, comprobó que un hijo padecía crisis, como consecuencia de la transferencia de sus genes migrañosos.
Hicieron el curso y adquirieron el conocimiento necesario para interpretar la situación desde la perspectiva de la vida bien encauzada, sin desmadre.
Todavía podría ser madre la primera y la segunda inició conjuntamente con su hijo de 12 años el proceso de desenmigrañamiento, al parecer con éxito.
La cultura oficial de la migraña (“enfermedad cerebral congénita, irreversible”) hace estragos en los proyectos de vida de los pacientes. Se ceba con lo que quisieran hacer, no con lo que aborrecen. El cerebro migrañizado teme lo que el individuo ama.
La condición femenina contiene más probabilidad de padecer el despropósito de la migraña. El Sistema Neuroinmune de la mujer comete más errores evaluativos: aprecia más peligro del que hay. Los cambios hormonales femeninos lo explican y justifican todo, desde la perspectiva oficial.
La menstruación, un proceso fisiológico programado y controlable, inofensivo localmente y a distancia (cabeza), se convierte en un “desencadenante” similar al viento Sur, el chocolate, el fin de semana o el vinito.
La genética explica por sí misma el complejo proceso de la conectividad neuronal. El aprendizaje, la imitación, la instrucción experta no cuenta. No hay proceso evaluativo, predicción, errores… Sólo genes y hormonas que determinan, sin más consideraciones, las crisis.
Sólo hay una información experta a considerar: la oficial. Lo que no concuerde con ella es pura charlatanería.
Sólo hay fármacos en el horizonte de las soluciones.
El CGRP es la molécula sobrante que desata el infierno. Bastará con bloquear sus receptores para desbaratar la tormenta.
La conectividad neuronal humana es sensible a la información experta. Somos una especie doméstica. Buscamos la protección en lo que la cultura promete y nos sometemos a sus dictados porque no podemos rebelarnos contra lo que los expertos proclaman.
El organismo teme lo que le han enseñado a temer y busca lo que le han enseñado a buscar.
Estamos ante un cambio radical de paradigmas, propiciado desde el conocimiento biológico. Pasará un tiempo hasta que ese nuevo conocimiento disuelva los errores normalizados de la cultura experta actual.
Seguiremos con los cursos ofreciendo la oportunidad de re-encauzar lo que se ha salido de madre.
Know pain, no pain.
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