Imaginar imaginaciones
No es la primera vez que recibo un comentario como este:
En el momento actual de conocimiento científico de esas enfermedades, su rintintin eterno de imaginarlas imaginarias es un prejuicio perjudicial y un atentado sangrante a la dignidad e inteligencia humanas.
Voy a ver si aclaro la cuestión de lo que se imagina quien imagina lo que imaginamos sobre enfermedades imaginadas.
Mi hipótesis es que la migraña, fibromialgia y muchas otras etiquetas diagnósticas similares, englobadas bajo el término “Sensibilización central”, corresponden a lo que yo denomino “Enfermedades autoneuroinmunes”, ocasionadas por un error evaluativo de amenaza por parte del Sistema Neuroinmune.
El Sistema Neuroinmune imagina, es decir, evalúa, amenaza donde no la hay, o no la imagina cuando sí la hay.
El cáncer sería una enfermedad autoneuroinmune por imaginación errónea: el Sistema Neuroinmune no imagina (evalúa) lo que tendría que imaginar: amenaza en una colonia de células que burlan los sistemas de vigilancia, haciéndose pasar por inocentes.
Error evaluativo por falso negativo.
Una banda de ladrones está desvalijando la ciudad y la policía (el Sistema Neuroinmune) no se entera. No imagina lo que está pasando.
Estaríamos ante una salud imaginada, por supuesto errónea. El cáncer es, para el Sistema Neuroinmune, un estado de salud imaginado.
Analicemos la situación contraria.
La policía (el Sistema Neuroinmune) ha detenido y retenido en el calabozo, con un trato poco amable, a un conjunto de familias, porque imagina que pudieran cometer robos.
No hay evidencia de tales robos, pero esas familias siguen en las dependencias judiciales, sometidas a la acción preventiva de la justicia.
Estaríamos ante robos imaginados por la policía (Sistema Neuroinmune).
El robo es imaginado, pero la situación de las familias es real. Incluso algunas familias pueden haber fallecido en las dependencias, sin que hubiera constancia de que se hubieran producido robos.
Este es el escenario de las enfermedades autoneuroinmunes.
Un organismo razonablemente sano, unos ciudadanos inocentes, evaluados como amenazantes por un Sistema Neuroinmune (Policía y Sistema Judicial) que imagina amenaza cuando y donde no debiera imaginarla.
Lo que imagino que imagina el lector del comentario es que yo propongo:
La detención-retención policial es imaginaria. No existe.
Negar los hechos, sería un atentado sangrante a la inteligencia y dignidad de los detenidos.
Estoy de acuerdo en calificarlo así, pero quien imagina que yo imagino lo que imagina, imagina mal.
Mi propuesta sostiene que esas familias debieran estar en libertad, porque no se han encontrado indicios de que sean ladrones. Ni siquiera hay robos.
La propuesta contraria defendería lo supuestamente inteligente y digno: si están detenidos, seguro que han cometido delitos.
Si el Sistema Neuroinmune ha activado el estado de alerta-protección (detención-retención) es porque hay enfermedad.
Cada cual que imagine qué imaginamos los demás, pero la propuesta de la enfermedad neuroinmune, en su versión del falso positivo, imaginar amenaza y actuar como si la hubiera, sostiene que esas familias detenidas-retenidas y maltratadas, debieran estar libres pues no han cometido ningún delito.
No creo que eso atente contra la inteligencia y dignidad de las familias, el padeciente retenido en el calabozo de la mortificación e invalidez que el Sistema Neuroinmune impone.
La detención-retención no es imaginaria. Es real.
Lo que puede ser imaginario es el delito.
¿Atentado a la inteligencia y dignidad?
Usted mismo
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