Demandantes
Vivimos tiempos de demanda.
La demanda pasa de unos a otros como una patata caliente.
“Los pacientes son demandantes”.
“Demandamos más tiempo para atender a los demandantes”
“Demandamos evidencias para acceder vuestras demandas”.
“Demandamos vuestro voto para poder trabajar en la resolución de las demandas”.
A los que demandan evidencias no parece preocuparles la falta de ellas en el marco teórico que guía la práctica dominante en el tema del dolor primario (no asociado a daño).
Los que trabajan en el sector público en la divulgación y aplicación del nuevo marco teórico del dolor, lo hacen dentro del más puro voluntariado, en horas libres no remuneradas. Sólo demandan un salón y un proyector. Lo demás (el tiempo) corre de su cuenta.
He conocido recientemente, en Valladolid, el excelente trabajo de un numeroso equipo de voluntarios.
Ayer conocí en Gorliz el trabajo de otro grupito de voluntarias que, sin demandar nada y con el apoyo entusiasta de la Gerencia del Centro, han elaborado un extenso dossier que guirá la aplicación del modelo educativo en el ámbito de su competencia.
El factor humano es determinante en cualquier empeño. Al final sólo nos quedan las personas, más allá de las demandas y las ofertas.
Los profesionales adoctrinamos a los pacientes en las demandas porque les ofertamos un supuesto arsenal de recursos terapéuticos. Lógicamente los volvemos demandantes… mientras les quede paciencia para demandar algo.
Al final se desmandan y renuncian a las ofertas tradicionales, echándose en brazos de las “alternativas”.
Alguien tiene que romper el círculo vicioso de las demandas inasumibles, por más eficientes que puedan ser.
El voluntariado no es la solución. No es fácil mantener la ilusión viendo cómo lo que uno cree que debe modificarse es atendido sin límite de tiempo y dinero y sin que las evidencias de ineficacia y efectos secundarios generen la mínima preocupación.
El sector público debe sacar tiempo del tiempo para dárselo a quienes han demostrado suficiente calidad humana para gestionar el drama del dolor “primario” (no explicado ni justificado).
Están las personas, lo más difícil.
Los pacientes van a seguir haciendo lo que se les ha enseñado: demandar una solución.
Es hora de que a quienes demandan más tiempo para atender a los demandantes se les conceda lo que piden.
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