Con los fisios andaluces
El Colegio de Fisioterapeutas de Andalucía me ha dado este fin de semana la oportunidad de exponer mis propuestas a 400 fisios, reunidos en Sevilla y Granada, en un cursillo de cuatro horas, que han tenido la amabilidad de titular: “Una tarde con Arturo”.
Con toda seguridad ha sido el momento más emotivo de mi carrera profesional y quiero expresar desde el blog mi profundo agradecimiento a los fisios andaluces, por el trato recibido, tanto en lo que se refiere a atender mis propuestas teóricas como a las necesarias birras y algún que otro Gin-tonic nocturno.
Inicié mi deriva teórica de la Neurología convencional ortodoxa al marco teórico biológico en el que ahora pretendo moverme, a finales de los ochenta. La singladura fue en solitario, con el exclusivo aliento de los pacientes que me apoyaban y el des-aprecio de colegas y pacientes, que desaprobaban de modo no argumentado lo que iba proponiendo.
Publiqué “Migraña, una pesadilla cerebral” y edité este blog en 2009. Por la misma época contacté con la SEFID (Sociedad española de Fisioterapia y dolor) y poco después di mi primer curso sobre Dolor y movimiento, precisamente en Andalucía (Córdoba), invitado por Zerapi (Jorge Alvarez Rivas).
Una vez jubilado, de la mano del Dr Aguirrezábal, colaboré en los grupos de migraña del Centro de Atención Primaria de San Martín, Vitoria.
Llegaron las conferencias, los Congresos y nuevos cursos, siempre con el calor y apoyo de los fisios y el desdén de otros colectivos profesionales.
Creo que si no hubiera tenido a mis queridos fisios no habría podido seguir. Siempre han estado ahí, en el blog, en Twitter, en los cursos.
Esta vez el Colegio de Fisioterapia de Andalucía me los ha reunido y he tenido la oportunidad de contarles mi peripecia teórica, primero en Sevilla y luego en Granada.
He firmado libros, compartido fotos y, sobre todo, he recibido el aliento del colectivo andaluz de fisioterapeutas.
Emociona sentir una ovación ejecutada por los mejores batidores de palmas del mundo.
Queda sembrada la semilla y sólo falta esperar a que la tierra de cultivo andaluza y los fisios andaluces hagan el resto. No es tarea fácil la de cambiar paradigmas, pero por lo vivido estos dos días, puedo albergar una esperanza renovada de que así será… al menos en Andalucía.
Gracias por todo
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