Náufragos
En cuestiones de dolor crónico, no asociado a daño relevante, hay dos tipos de pacientes: los que aceptan el diagnóstico y la terapia prescrita y no buscan otras explicaciones ni remedios y los disconformes con la etiqueta y remedios propuestos.
Los inconformes buscan y buscan. A veces encuentran algo que les procura alivio y otras acaban tirando la toalla, hartos de gastar energías y dinero en el empeño.
A los cursos acuden los pacientes que lo han oído y probado todo sin quedar satisfechos. Necesitan algo realmente distinto y cuando tienen noticia de la propuesta educativa deciden probar, a ver.
Nuestros alumnos son náufragos.
Parece que ello suponga un problema. Dolor ya viejo, crónico, resistente a todas las terapias. Desencanto, escepticismo.
Paradójicamente, los desencantados de lo conocido responden mejor. Les interesa comprender lo que, realmente, sucede en el organismo, la trama biológica del dolor y el poderoso impacto de la cultura experta.
En mis primeros años como neurólogo temía a los náufragos. No comprendía tanto dolor, en tantas partes y en tantos años, resistente a todos los calmantes.
– Lo siento. Yo más no puedo hacer. Lo hemos probado todo. Quizás una consulta con Psiquiatría pudiera ayudarle…
Los náufragos me generaban recelo y rechazo. Desconfiaba de la veracidad de su relato. Sospechaba que sacaban partido del rol fingido o exagerado de enfermedad.
Cuando cambié el marco teórico del dolor y comencé a aplicar los nuevos paradigmas los náufragos dejaron de generarme recelo y rechazo. Al contrario, los recibía con interés. Escuchaba y aceptaba el relato y ponía toda la carne en el asador, con resultado variable, gratificante en muchos casos.
Creo que la propuesta de la Pedagogía en Biología del Sistema Neuroinmune para resolver errores evaluativos, alimentados por la cultura experta, encuentra en los náufragos un medio de cultivo adecuado.
Puede que ese sea el lugar que podemos empezar a ocupar. Puede que algunos colegas, incluso, soliciten la prestación pedagógica cuando tienen en la consulta a un náufrago y no saben qué más hacer…
– Le aconsejo que haga un curso sobre Biología del dolor. Llame a este teléfono. Puede que le ayude…
A los náufragos los considerábamos “un marrón”, una patata caliente, que uno pasa a quien tenga a mano y quiera cogerla.
Eso era antes, hace ya unos cuantos años. Ahora critico lo que hacía, mi desprecio hacia los “marrones”.
– Me duele todo, hasta el pelo, las uñas, desde hace muchos años. Nada me hace nada. Nadie me da una explicación y, menos, una solución. Nadie me cree.
– No se preocupe. Cuénteme con detalle lo que le pasa, desde el principio. Nos tomaremos el tiempo necesario para solucionar el problema. Es fundamental que comprenda lo que sucede en su organismo.
Know pain, no pain.
No hay nada que temer, hay situaciones que deben comprenderse.
No hay que temer a los náufragos. Hay que comprenderlos.
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