Equivalentes migrañosos
La “migraña” es una etiqueta que define un conjunto de síndromes de diversa expresión. En el adulto la etiqueta describe la presencia, en el relato del paciente, de episodios recurrentes de dolor (con cierta frecuencia unilateral), nauseas-vomitos e intolerancia sensorial. Digamos que es la forma madura, consolidada.
Antes de establecerse como tal “migraña” adulta, sea lo que sea lo que la genera, acostumbra a expresarse en la infancia de otras maneras, con otros síntomas, en distintos y cambiantes lugares (tripas, miembros, cabeza). A veces acaba extendiéndose por todo el cuerpo (¿fibromialgia?)
Puede doler la tripa, en vez de la cabeza, o una extremidad.
Puede no haber dolor sino una crisis de vértigo o tortícolis.
La condición “migrañosa”, por tanto, no es determinante. No es algo que, en origen, afecte a estructuras de la cabeza, por ejemplo terminales vasculares o meníngeas del trigémino. Más bien se trataría de un estado, de un modo funcional, hipervigilante e inmaduro, que va generando problemas diversos, según se proyecta sobre lugares y funciones en desarrollo.
– Tengo vértigos, migraña. fibromialgia, cervicales, lumbares, colon irritable…
No es que el paciente acumule varias enfermedades sino que padece las consecuencias de un modo o estado funcional de su sistema neuroinmune, caracterizado por la hipersensibilidad, la hipervigilancia somática, el exceso en la atribución de peligro a agentes y estados banales y, por tanto, a la activación innecesaria de recursos de protección que aparecen en la conciencia en forma de sentimientos de enfermedad, es decir, síntomas.
Los errores del aprendizaje son normales. No sucede nada si se detectan y se corrigen.
La patología del aprendizaje aparece cuando el error no es detectado como tal sino como acierto, iniciando el bucle que lo consolida.
Los pacientes se limitan a relatar lo que aparece en la pantalla consciente.
– Me duele. Todo me da vueltas…
La responsabilidad de detectar el error y corregirlo recae en el profesional. Lamentablemente se procede a etiquetar y prescribir remedios, dejando vivo, revivido, el error.
– Es una migraña. Ha salido a usted. Tiene que detectar y evitar desencadenantes, llevar una vida ordenada y seguir este tratamiento. Es una enfermedad misteriosa e incurable. Debe asumirlo.
Ese es un camino, el seguido con abrumadora mayoría. En mi opinión es un mal camino
Hay otro, en dirección contraria, transitado por muy pocos.
– El sistema neuroinmune del organismo de su hija está aprendiendo. Lo hace desde el miedo al daño. Todo puede ser nocivo hasta que no se demuestre lo contrario. A veces comete errores y esos errores de alerta-protección se expresan como dolor o vértigo. Explíqueselo. Tranquilice a su hija. Háblele del organismo, de la Biología, del aprendizaje. Disuelva el miedo patológico, fóbico. Los calmantes son muy eficaces en los niños, pero iguales al efecto placebo. Si los utiliza, sepa que está utilizando el placebo, el engaño. Está cerrando el bucle de la consideración de enfermedad que necesita una terapia…
El dolor sin justificación biológica es frecuente e invalidante, en la infancia y adolescencia.
Tenemos dos opciones: etiqueta y terapia…
O… educación en Biología, ayuda evaluativa, enmendar errores cognitivos y conductuales, miedos, fobias.
Usted mismo.
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