Los síntomas de la migraña
Conjunto de síntomas en la migraña
Los expertos consideran que existe migraña cuando se da el agrupamiento de un conjunto de síntomas, ya conocidos:
- Pródromos.
- Dolor de cabeza recurrente, con frecuencia de predomino en un lado.
- Nauseas-vómitos
- Intolerancia sensorial.
Equivalentes de síntomas de migraña en niños
En la infancia, se admiten como migrañosos los denominados “equivalentes”:
- Vértigo paroxístico recurrente.
- Dolor abdominal recurrente
- Tortícolis espasmódico
- Dolor recurrente en una extremidad.
La etiqueta “migraña” es sólo eso: una etiqueta que define la presencia de un conjunto de síntomas.
Lo importante es desvelar el origen de esos síntomas, qué procesos los originan.
Los síntomas aparecen en el espacio privado de la consciencia. Sólo quien los padece puede dar fe de su existencia.
Los procesos del organismo son absolutamente inconscientes. No tenemos noticia del ajetreo biológico de la respiración, circulación, metabolismo, digestión… etc.
Tampoco tenemos noticia del procesamiento de la información por parte de la intrincada red neuronal. Sólo disponemos de los síntomas.
¿Qué podemos decir de ellos cuando aparecen proyectados en la consciencia?
Cada síntoma tiene su qué específico:
Si duele en media cabeza, podemos asegurar que en ese momento la red neuronal está evaluando daño, muerte violenta celular, consumada, potencial o imaginada.
Si aparecen las náuseas, sabremos que el organismo evalúa amenaza a causa de lo ingerido.
Si los estímulos sensoriales son insoportables sabremos que el organismo nos quiere recluidos y aislados en la guarida.
La cuestión es: ¿qué hace que el organismo entre en un estado evaluativo catastrofista que se sustancia en la aparición de los síntomas migrañosos en la pantalla consciente?
La previsión de amenaza no se correlaciona con un peligro real.
Es una falsa alarma, reiterada, no detectada ni corregida. Más bien lo contrario: aumentada.
“Migraña” proviene del griego hemicránea: “media cabeza”.
La etiqueta no sugiere nada sobre la entraña del proceso.
Ante una crisis, la interpretación correcta, consciente, debe ser:
Otra falsa alarma. No sucede nada. El organismo me protege sin razón. Esto es un despropósito. La cabeza no está en peligro. Lo comido es fiable. No hay motivo para que me quede en el cuarto oscuro.
Una alumna de uno de los cursos padecía crisis que aparecían de madrugada. Hacia las 4 se despertaba con un dolor bastante cuajado que le obligaba a levantarse y prestarle toda la atención durante el resto del día.
Tras conocer el proceso, a veces reaparecía el dolor mañanero pero la respuesta era: “déjame, que tengo sueño”. Se daba media vuelta y quedaba dormida, sin problemas para el resto del día.
Así de sencillo.
A veces lo sencillo es difícil de conseguir, precisamente porque es sencillo.
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