Migraña. A la luz de la Neurociencia
La migraña es un despropósito del organismo.
El dolor intenso, los vómitos y la intolerancia sensorial, estarían explicados y justificados biológicamente si hubiera una infección meníngea o se hubiera roto un aneurisma cerebral, pero nada de eso ha sucedido. El organismo está protegiendo sin medida la cabeza aun cuando no exista en ese momento ninguna amenaza.
No sólo eso. Lo hace de modo reiterado, cada vez con más intensidad y frecuencia, sin caer en la cuenta de que todo es un tremendo error. ¿Qué le pasa a ese organismo para que no sea capaz de detectar y corregir ese error?
A lo largo de la Historia Homo sapiens (ma non troppo) ha propuesto explicaciones varias: Dioses enfurecidos, espíritus, malos faríos, desequilibrios humorales, arterias violentamente dilatadas, inflamaciones, transgresiones alimentarias, estreses, temperamentos, cambios hormonales, cambios meteorológicos, genes, toxicidad ambiental…
Hasta finales del siglo pasado cada maestrillo podía ofrecer su librillo y ver la realidad con el color del cristal que decidiera, en base al principio de que en este mundo traidor nada es verdad ni mentira.
Podía ofrecer así mismo sus remedios, con la esperanza de que sonara la flauta por casualidad, sin importar gran cosa la causalidad.
Así hemos andado y seguimos andando, a trompicones, probándolo todo.
En las últimas décadas del pasado siglo, la cosa empezó a cambiar. Apareció la Tecnología, que permitió por primera vez, acercarse al trabajo de las neuronas, individual y colectivamente.
Conocemos ahora mejor si unas moléculas suben o bajan, si un área cerebral está activa o inactiva.
El caudal de datos aportados por las nuevas Tecnologías es inabarcable. Hay para todos los gustos. Cada cual puede escoger los que se acomoden a su modo de ver la realidad y justificar (aparentemente) que lo que pensaba era cierto.
El caso es que sabemos que existe una red inescrutable de neuronas (80.000 millones) ligadas cada una de ellas por miles de puntos de conectividad (sinapsis), cambiantes, plásticos.
Sabemos que todo lo que sentimos, padecemos, se corresponde con un estado concreto de esa red neuronal de infinitas posibilidades conectivas.
Una crisis de migraña se corresponde, lógicamente, con un estado conectivo.
¿Cómo se construye y de-construye esa conectividad?
Algunos piensan que lo que importa es el resultado. Si sobra una molécula se da un fármaco que lo disminuya, si falta, se provee desde el exterior.
– La migraña se produce por un exceso del CGRP. Por fin disponemos de un anticuerpo monoclonal antireceptor de CGRP. Devolvemos el CGRP a su cantidad fisiológica y en muchos casos no se necesita más. Funciona… aunque es algo caro.
¿Por qué hay exceso de CGRP?
A quién le importa!
Las neuronas son entes físicos pero generan productos psicológicos, además de liberar moléculas (mensajeros).
La red neuronal genera memoria, predice, teme, desea, promueve, remueve, rumia, explora, investiga, imagina.
Funciona como un todo integrado, complejo, y ese todo es algo más que la suma de las partes. Si cambiamos una de las partes, el GRAN TODO se reorganizará en función de sus múltiples procesos psicológicos.
Al individuo sólo le llega el reducido ámbito de la consciencia. Allí sólo se proyecta lo que, en cada escenario, y como resultado de un complejo proceso evaluativo, absolutamente inconsciente, resulta más relevante, ganador.
¿Qué y quién controla el acceso a la consciencia?
¿Qué y quién controla, influye en el teje-maneje neuronal?
¿Podemos hacer algo por destejer lo que no debiera haberse tejido?
Esas son cuestiones pertinentes y vamos sabiendo algo sobre ellas, aunque sólo sea que son pertinentes.
También sabemos que muchas cuestiones de las que se daban por ciertas no lo son y que el ciudadano debe ser informado, con la misma machaconería con la que se le instruyó, de que (ya puede perdonar) estábamos equivocados.
Hay mucho conocido y más por conocer.
De momento quedémonos con la certeza de lo que es falso y lo que, a Neurociencia cierta, no lo es.
En próximas entradas iré desgranando, sin prisa pero sin pausa, todas las cuestiones pertinentes, tratando de separar el grano de la paja y lo cierto de lo incierto o falso.
Luz, más luz… a la Neurociencia.
Comentarios (9)
Los comentarios están cerrados.