La migraña no es ninguna tontería
Las ciudadanas-os que no sufren migrañas no se hacen una idea mínimamente aproximada de la carga de sufrimiento e invalidez que ello supone.
Saben que hay personas con tendencia a padecer dolor de cabeza, que dicen tener una jaqueca, quizás para evitar un evento que no apetece.
– Lo siento… me duele la cabeza.
Puede que, incluso, exageren su dolor o, quizás, tengan una personalidad inadecuada, que les pasa factura.
La realidad, en primera persona, dista mucho de la que construye el observador-evaluador externo.
Lo cierto es que supone la 3ª causa de invalidez en la mujer; la 6ª si se consideran ambos sexos.
Es la primera causa de invalidez en Neurología.
Afecta al 15% de la población.
El sufrimiento e invalidez son absolutamente reales, más insufribles de lo que los pacientes presentan socialmente. Ellas-os intentan ocultar su drama para no convertirse en un estorbo y ser excluidos socialmente. No exageran para buscar atención sino todo lo contrario.
En ocasiones el sufrimiento desborda el aguante del paciente
– Llevadme a urgencias o me tiro por la ventana.
No es difícil ponerse en el pellejo de quien sufre reiteradamente una crisis migrañosa.
Imagine un dolor espantoso, el más espantoso que pueda imaginar; añada nauseas y vómitos y una hipersensible intolerancia a cualquier estímulo (luces, sonidos, olores…). Así durante horas o días, una y otra vez.
La ayuda de los fármacos es variable y no especialmente brillante. Muchas veces no aportan ningún alivio.
– Ya nada me hace nada. Estoy desesperada.
La falta de eficacia de las terapias desconcierta y desespera al profesional que las prescribe.
– Yo más no puedo hacer. Hemos probado todo. Puede que el dolor se haya agravado porque ha abusado de la medicación.
Quien padece migraña tiene, eso dicen, una condición genética que determina su terrible condición. Debería aceptarlo y organizar su vida en función de esa limitación.
Puede que se descubra algún tratamiento. Ultimamente han dicho en los medios, que se dispone, por primera vez, de una solución.
La migraña es un drama de unas dimensiones brutales.
No parece que las autoridades sanitarias tengan conciencia de ello. No existe un plan, una reflexión en profundidad, una sensibilización social.
¿Migrañas? Bueno, un dolor de cabeza. ¿Quién no los tiene? Tenemos otras cuestiones más serias: el cáncer…
La migraña debería constituir un dolor de cabeza para los gestores y profesionales de la salud.
El primer paso es el de reconocer y asumir la dimensión del drama y hacer una reflexión profunda sobre el proceso, teniendo en cuenta todo lo que se sabe, a Ciencia cierta y no a mercado floreciente.
No parece que haya indicios de que así sea.
La migraña goza, por ello, de un buen estado de salud
Si quieres saber más sobre la migraña, tienes el libro “Desaprender la migraña”, el curso “Explicando la migraña” (Know Migraine, No Migraine) o muchísimas entradas en este blog :)
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