Todos los dolores están biológicamente explicados.
– Me duele todo, desde hace años. - No tiene usted nada. No hay explicación médica para ese supuesto dolor. Es un dolor inexplicable. En la literatura médica se utiliza el término MUS (Medically Unexplained Symptoms) para abarcar en un sólo cajón de sastre a todas las quejas de los pacientes a las que los profesionales no encuentran una explicación satisfactoria. Otras veces, los profesionales creen haber dado con una explicación médica y la ofrecen con cierto triunfalismo, compartido por el paciente: - No me extraña que se queje de dolor. Tiene usted una artrosis de columna considerable. La explicación médica no se ajusta a la explicación biológica. Hay ciudadanos indoloros con los mismos cambios artrósicos que los dolientes. - Me sorprende que no le duela. Tiene usted mucha artrosis. Tendría que dolerle. Existe la ausencia de dolor, médicamente inexplicada e inexplicable. No existen dolores explicables e inexplicables. Existen explicaciones médicas construidas y utilizadas por los profesionales. Si no existe ninguna de esas explicaciones, se concluye que el dolor es inexplicable, pero no es cierto. De hecho, todos los dolores están biológicamente explicados. Los profesionales deberían conocer esa explicación biológica y ofrecerla a quien se queja de dolor. - Su organismo actúa desde la perspectiva de una amenaza de daño. Debemos averiguar si la valoración de amenaza está justificada y el dolor trata de proteger sus tejidos o esa evaluación es incorrecta y, en ese caso, lo que procede es desactivar el temor infundado. El profesional evalúa la existencia de amenazas que explican y justifican el dolor. Si las hay, centra su explicación y su propuesta en la protección justificada de la zona doliente. Si no las hay, procede a desactivar el miedo a la actividad. - No tiene usted ninguna amenaza en la zona que duele. Debe recuperar la actividad perdida, sin miedo. Su organismo protege esa zona sin necesidad. Los cambios artrósicos son cambios adaptativos que no explican ni justifican la valoración de amenaza y su consecuencia, el dolor.
La protección de la integridad física de los tejidos es una función biológica
No se trata sólo de proteger el tejido dañado, sino de evitar cualquier acción que pudiera dañarla. Predecir, pre-venir. Hay una función evaluativa de daño consumado o inminente, pero no acaba ahí la labor protectora. El organismo imagina amenazas sobre tejidos sanos, en función de la información acumulada y, desde la red de creencias y expectativas (temores) aprendidas, protege lo que considera que debe ser protegido. La conectividad del temor al daño se teje y desteje continuamente para cada una de las acciones. Si al hacer algo duele, sabemos que esa acción está evaluada como amenazante, con o sin razón.
El profesional debe valorar el acierto o desacierto de la evaluación del organismo y actuar en función de esa evaluación
– Su organismo está equivocado. Es importante que comprenda lo que quiero decir con esto. Se lo iré explicando con detalle. También es importante que actúe sin miedo, que vaya desactivando el modo protector en su actividad. Todos los dolores tienen una explicación biológica, la función evaluativa de amenaza. Las explicaciones médicas al uso no contemplan esa explicación biológica primordial. Es algo inexplicable.
Comentarios (9)
Los comentarios están cerrados.