Fibromialgia y Neurología
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No es frecuente escuchar a un neurólogo hablar sobre la fibromialgia. O mucho han cambiado las cosas desde que me jubilé hace ya 7 años, o el interés de los neurólogos por la fibromialgia es más bien escaso.
Por ello me resultó grato ver
entrevista al neurólogo José Mª Gómez Arguelles, intercalada con relatos y preguntas de pacientes.
Por partes:
Suscribo, comprendo y apoyo el relato de las pacientes. El sufrimiento, invalidez e incomprensión que expresan son reales y más que justificados.
La fibromialgia es una enfermedad real. Quien la padece reside en un organismo que hace insufrible el día a día. Si los pacientes refieren que les duele todo, incluso el pelo, las uñas o las pestañas, es que es así.
La necesidad de prestar toda la ayuda disponible, incluído el reconocimiento de incapacidad, es un derecho que no debe discutirse.
El Dr Gómez Arguelles explica que el problema de la fibromialgia asienta en el Sistema Nervioso Central, no en músculos, articulaciones, huesos. No es una cuestión “reumática”. Por tanto la ubicación por la OMS en el apartado de enfermedades reumáticas, debiera revisarse.
En la fibromialgia el Sistema Neuroinmune actúa en modo protector innecesariamente: “el Sistema Neuroinmune está intentando defenderles frente a algo que piensan ellos que les está agrediendo”.
Comparto la tesis de que el Sistema Neuroinmune protege sin necesidad pero discrepo que sea porque las pacientes piensen en una amenaza inexistente. Nadie tiene una reacción alérgica o una enfermedad autoinmune porque piense que su organismo está amenazado.
Las/os pacientes se limitan a sentir dolor, cansancio, falta de concentración, dificultades para dormir y un largo etcétera. Es algo que procede de su organismo. Piensan, lógicamente, que están enfermos porque lo mismo pensaría cualquier ciudadano que sintiera esos síntomas.
La actividad del organismo es inconsciente. La actividad neuroinmune, también. Si aparecen síntomas de activación de recursos de protección es porque el Sistema Neuroinmune los ha activado, no obedeciendo a los pensamientos del paciente, sino a su trabajo evaluativo, inconsciente.
El profesional es quien, tras escuchar y aceptar el relato de los síntomas, generará creencias y expectativas de enfermedad con su dictamen.
Habrá quien considere que todo es psicológico.
Habrá quien sostenga la tesis de una enfermedad mal comprendida e incurable.
Habrá quien (es nuestro caso) contemple la hipótesis del error evaluativo neuroinmune.
El paciente se limita a padecer y peregrinar en busca de explicaciones y soluciones.
Frente al amplio muestrario de explicaciones preferirá una de ellas o irá probando lo que le proponen para ver si algo le devuelve la normalidad perdida.
No comparto la separación de responsabilidades: síntomas neurológicos (dolor, cansancio, insommio, falta de concentración, mareos, hormigueos…) e inmunes (dolor abdominal, diarrea, piel y ojos secos…). El colon irritable es una entidad neurológica, no autoinmune.
El Sistema Neuroinmune responde conjuntamente pero el error evaluativo a veces surge del subsistema neuronal y, en otras, del subsistema inmune. En mi opinión, en los Síndromes de Sensibilización Central, la génesis del error está en la red neuronal. Si se analizan mediadores compartidos (citoquinas), estarán aumentados pero no son exclusivos del sistema inmune.
De acuerdo con la accesibilidad del diagnóstico. Se interesa uno por los síntomas y si están, podemos utilizar la etiqueta “fibromialgia”. Es cuestión de poner interés.
También de acuerdo con la ineficacia de los fármacos y la abundancia de efectos secundarios.
La ansiedad y depresión no son la causa de los síntomas, sino su consecuencia. Pueden también coexistir. La fibromialgia no es una depresión encubierta. No es una somatización, sea cual sea el significado que se quiera dar a este término. De acuerdo.
Volviendo al origen: “está en el cerebro, que empieza a procesar la información de modo anómalo”.
Discrepo. El cerebro procesa la información que ha conseguido adquirir a lo largo de la vida. Procesa y aplica ese conjunto de creencias y expectativas. Lo que pensamos, percibimos, decidimos y nos emociona, surge del procesamiento normal de la información disponible. Podemos defender la hipótesis del procesamiento patológico de las señales sensoriales pero también es plausible cuestionar la información disponible.
La hipótesis del error evaluativo sitúa el origen del problema en el conocimiento acumulado durante el aprendizaje y, en lo que respecta a evaluar cuestiones internas, absolutamente inconscientes. Lo que creemos, deseamos y tememos depende de la instrucción experta acumulada, integrada con la experiencia propia y ajena de eventos patológicos, físicos y psicológicos.
El cerebro no amplifica por estar averiado sino por evaluación de amenaza errónea, aprendida.
No comparto la trascendencia de la dieta, pero tampoco es mi fuerte.
“Sólo existen unidades de fibromialgia en Cataluña. Los catalanes son más listos”. El cumplido tiene más valor, viniendo de un madrileño.
Hábitos saludables. Gluten, lácteos. No soy experto.
Finalmente, la estimulación magnética transcraneal como oferta terapéutica que alivia. Cara, de efecto moderado, transitorio, pendiente de más años de experiencia para validar su prescripción.
En resumen: la fibromialgia es una enfermedad neuroinmune.
Para unos resulta de un sistema neuroinmune que procesa mal las señales normales del organismo, porque está enfermo. Procesa mal información normal.
Para nosotros, el sistema neuroinmune procesa la información recibida, aprendida. Si no cambiamos los contenidos, seguirá reforzando (sesgo de confirmación) los errores evaluativos.
Ayer estuve en la sesión de repaso de un grupo de pacientes en el ambulatorio de Algorta. No sé si los vascos somos más listos o más tontos, pero llevamos varios años interesándonos por el tema. No tenemos “Unidades de fibromialgia” pero sí médicos de atención primaria, fisios, enfermeras/os y psicólogas/os, que se ocupan de los pacientes y les instruyen en Biología del dolor. Los resultados son esperanzadores y se publicarán cuando se culmine la recogida de datos.
Lo que sí puedo certificar es el agradecimiento emocionado de las pacientes y el trabajo absolutamente desinteresado de los profesionales implicados.
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