El dogma de la incurabilidad
Sostienen los expertos que los denominados Síndromes de Sensibilización Central, no se curan. Si alguien que cree padecer una de las enfermedades contempladas en ese apartado de lo hipersensible, deja de tener síntomas, no cabe cuestionar el dogma sino el diagnóstico. La migraña, la fibromialgia y el “dolor crónico” son etiquetas a las que suele proclamarse y aplicar el dogma. Me refiero sólo a ellas pues son las únicas que conozco con suficiente experiencia. El dogma de la incurabilidad se apoya en otro previo; el del origen no aclarado de la enfermedad o la existencia de condiciones patológicas objetivables e irreversibles (por ejemplo, genes, tóxicos e infecciones previas, traumas infantiles, cambios degenerativos, la edad…). Ambos dogmas se fundamentan en el principio de autoridad: lo dicen los expertos, los líderes de opinión, las revistas de prestigio, las guías oficiales, los catedráticos, las asociaciones de pacientes, la tele. Son los únicos representantes fiables de la Ciencia. Quienes digan lo contrario, en base al principio de no ser autoridad en la materia, podemos asegurar que han equivocado el diagnóstico o, peor aún, son charlatanes o estafadores. Veamos: - Me duele la cabeza, a veces una mitad. Además vomito y me molesta todo: las luces, los ruidos, los olores, que me hablen… Desde hace años. Una o dos crisis al mes. Me ha visto el neurólogo. Me ha dicho que es una migraña; que nací y moriré con ella. Los tratamientos no me han ayudado gran cosa. He probado de todo. En los cursos tenemos alumnas-os que cuentan este drama. Les explicamos la hipótesis del error evaluativo neuroinmune. Comprenden lo que sucede a la luz de lo que sabemos, a Ciencia cierta, sobre la génesis de los errores de valoración de amenaza. No les decimos lo que tienen que hacer. Simplemente que interioricen lo aprendido y que exploren su aplicación en el día a día. Algunos dejan de tener migrañas, o aparecen con bastante menos frecuencia e intensidad. Disminuye notablemente el consumo de fármacos y recuperan la normalidad social. Si un neurólogo evaluara su situación actual no podría diagnosticar “migraña”. - A veces me duele la cabeza. El dolor no es intenso. No tengo náuseas ni me molestan los estímulos. Me concentro en lo que estoy haciendo. No tomo nada. El dolor se va. - No tiene importancia. Es un dolor de cabeza “normal”. Vayamos con la fibromialgia: - Llevo años con dolor generalizado. Un cansancio terrible. Duermo mal. No me concentro. Me han estudiado en un Centro especializado de prestigio. Me han diagnosticado fibromialgia. Me han informado de que no existe curación. Los tratamientos no me solucionan nada. No puedo hacer el ejercicio que me recomiendan. Acabo con dolor terrible y agotada-o. Explicamos los conceptos básicos de la Biología neuroinmune a las-os pacientes. Algunos (bastantes) mejoran sustancialmente y recuperan una vida normal. - Me encuentro bien. A veces tengo un día algo malo, con dolor y cansancio moderados, pero he recuperado la actividad normal, sin problemas. - Tome un paracetamol cuando lo precise. Todos tenemos días así. Dolor crónico, “músculoesquelético” - Me duele la columna. Estoy rígida-o. No puedo coger peso. He tenido que dejar el deporte. Me han dicho que tengo desgaste, varias hernias, mucha artrosis. Lo mismo: la explicación de los mitos sobre el dolor y la columna, las malas posturas, los pesos, las asimetrías, los desgastes… El miedo a moverse… - Estoy bien. Hago una vida normal. Me dijeron que tenía mucho desgaste. - No hace falta repetir la resonancia. Siga igual. Cada cual que saque las conclusiones que considere oportunas. La patología evaluativa existe y no es moco de pavo. Si el sistema neuroinmune comete un error, quien resida en ese organismo padecerá las consecuencias. El error evaluativo inmune por defecto genera infecciones y cáncer. Lo que toca es potenciar las defensas, con antibióticos, quimio, radio e inmunoterapia. El error evaluativo neuronal por defecto facilita hábitos no saludables. Se combate con información y cambio conductual. El error evaluativo inmune por exceso nos condena a las alergias y enfermedades autoinmunes. Se combate con inmunosupresores y anti-inflamatorios. El error evaluativo neuronal se expresa en la conciencia por una extensa gama de síntomas. Se combate con neurosupresores (propuesta oficial) o información y cambios conductuales (propuesta alternativa). Quienes apostamos por la vía educativa, un número creciente y notable de fisios y una exigua proporción de médicos de atención primaria, no dudamos de lo que explicamos. No hemos recibido ninguna iluminación ni engañamos a pacientes desesperados, dispuestos a aflojar una vez más el bolsillo con la última novedad. Quienes, en nombre del dogma de la incurabilidad, niegan la plausibilidad y honestidad de lo que hacemos, cuestionan no sólo a los profesionales sino también a los pacientes que se benefician de la intervención pedagógica. Hay pacientes que se benefician del conocimiento de la función neuroinmune. El aprendizaje, y su patología, existe. Interesarnos por ello, estudiar, reflexionar, sensibilizar e implicar a profesionales y pacientes. Es lo único que hacemos.
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