Aprender a imaginar
El organismo es un espacio opaco en el que se integran una infinidad de procesos de extremada complejidad. Todo ello sucede en el ámbito de lo inconsciente. Lo que no aparece explicitado en la conciencia es objeto de la imaginación. El instinto de buscar y dar (aparentemente) con patrones que permitan comprender y anticipar lo que sucede en ese universo inaccesible de los procesos biológicos, genera una idea de organismo, una hipótesis de lo que pudiera estar sucediendo en el interior. El proceso imaginativo es inevitable. El organismo no pide permiso para imaginar ni nos aclara si lo que trajina es consecuencia de lo que realmente sucede o sólo sueña (teme o desea). Dicen que la percepción es una alucinación controlada por los sentidos. Dicen también que el cerebro sueña, con el individuo despierto (control sensorial) o dormido (sin contención sensorial). La función imaginativa se construye y actualiza a lo largo del aprendizaje, y se nutre y condiciona por la experiencia propia, la observación e imitación (o rechazo) de la experiencia ajena y, fundamentalmente, por la instrucción experta. Imaginamos el organismo que los expertos sugieren. En la consciencia afloran los síntomas, la expresión de lo que el organismo imagina (teme) en base a lo que le han enseñado a imaginar, con más o menos acierto. La Tecnología permite visibilizar componentes opacos de los tejidos, pero no siempre estos explican y justifican el sueño cerebral. En ocasiones refuerzan el sueño erróneo y lo alejan de la realidad. - Tiene usted artrosis. Varias hernias. El imaginario de la columna temida queda consolidado. Los síntomas se estabilizan en la consciencia. Duele, luego el cerebro imagina peligro, consumado o inminente. Procede averiguar si el sueño está justificado o debe ser controlado por la información experta. - El dolor es producto, en su caso, de la imaginación de su organismo. Haga vida normal, sin miedo. No es el individuo el que construye el imaginario. El proceso es inconsciente… pero nuestra obligación como profesionales es la de controlar el proceso imaginativo para que fluya en una banda razonable, sensata. La vida, y también el sin-vivir, puede ser sólo un sueño. Desde la consciencia podemos controlarlo o, inconscientemente, avivarlo.
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