Lo inconsciente
Una simple célula desarrolla una actividad compleja, continua. Un órgano, un sistema, una función del organismo contienen una actividad infinitamente más compleja. Evidentemente no tenemos consciencia de ella, Sin noticia del páncreas, el bazo, la médula ósea, el intercambio de gases en los alvéolos pulmonares, la filtración de sangre en los glomérulos renales… La actividad del organismo es inconsciente. Sin embargo recibimos alguna referencia de lo que allí sucede. Tenemos percepciones: vemos, oímos, pensamos, nos emocionamos, tomamos decisiones. Existe la consciencia, un ámbito que informa de alguna manera de la actividad del organismo. El trabajo de las neuronas también es inconsciente pero su actividad determina los contenidos de la consciencia. A través de la investigación podemos acercarnos a la actividad inconsciente del organismo. Un diabético informado conoce los problemas metabólicos de sus células y, desde ese conocimiento, puede gestionar su enfermedad. El conocimiento le permite generar una cierta consciencia del mundo inconsciente celular. El dolor resulta de la actividad compleja e inconsciente de una extensa red neuronal. El sentirlo no nos permite conocer lo que está sucediendo en la zona doliente ni en la red de neuronas que gestionan su seguridad. Sólo sabemos que duele y que nuestra conducta estará condicionada a la existencia de ese dolor. Gracias a la investigación, tal como sucede con la diabetes u otras enfermedades, podemos generar una cierta consciencia de lo que trajinan las neuronas. Una vez descartada una lesión que explique y justifique el sentimiento doloroso, lo que procede es utilizar el conocimiento consciente para interiorizar el proceso evaluativo y tratar de influir conscientemente en su devenir. Cuando recibimos un recado somático en la consciencia, un síntoma, este se acompaña de una velada propuesta conductual y un ronroneo mental sobre lo que pudiera estar sucediendo. Este ronroneo surge del conocimiento más o menos consciente que hemos adquirido a lo largo de a vida. Duele en la zona lumbar. Rigidez. Limitación funcional. La columna está mal. Cuidado con la actividad. Creemos que el dolor lumbar tiene un origen “músculoesquelético” y que la actividad irrita una zona lesionada. No nos han enseñado a pensar en neuronas. No somos conscientes de su trabajo inconsciente. Con la Pedagogía aportamos un conocimiento que nos permite enriquecer la parte consciente y gestionar mejor la actividad inconsciente de nuestras neuronas. Duele. No hay nada peligroso en la zona lumbar. Puedo y debo tratar de moverme con normalidad, sin miedo. Espero que mi red neuronal inconsciente modifique su estado y desaparezca el dolor de la consciencia. Lo inconsciente existe. Lo consciente, también, aunque no sepamos cómo emerge. El conocimiento nos acerca o aleja, según sea fiable, del ámbito inconsciente de las células. Ser consciente de la actividad neuronal ayuda a la gestión inconsciente de la red. No sea inconsciente.
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