Maldito fin de semana
La migraña se ensaña en muchas ocasiones con los fines de semana.
El dolor despierta al paciente en la mañana del sábado y no le abandona hasta la mañana del lunes. Si hay una fiesta intermedia, lo mismo: la mañana libre funciona como si fuera sábado y el día siguiente como si fuera lunes.
En vacaciones, como si todos los días fueran fines de semana.
Sólo el curro parece controlar la dinámica migrañosa.
Parece como si el estrés laboral fuera un bálsamo y el relax del finde un veneno.
De nada sirve renunciar a la cena y los gin-tonics del viernes.
Es inútil poner el despertador como si el sábado fuera viernes.
– ¿Por qué migraña si el finde es cuando me relajo?
– Es el estrés acumulado durante los días laborales. El sábado se descarga.
Es una explicación facilitada por los profesionales, habitualmente.
Según esa propuesta el estrés del lunes no se descarga con el sueño. Queda almacenado de algún modo y los sucesivos estreses del martes, miércoles, jueves y viernes van al mismo depósito. Sólo la madrugada del sábado permite que el estrés acumulado se libere y active el “generador” de migraña.
Podría ser que la actividad laboral, la atención y motivación hacia el trabajo mantenga a raya la excitabilidad de los “generadores” y estos entren en juego cuando disponen libremente de los recursos de atención y motivación de su competencia, dado que ya no se necesitan para lidiar con el trabajo.
El estrés laboral sería para algunos, saludable o, quizás, lo contrario: una adicción insana que impide la relajación necesaria.
Podrían ser los ritmos circadianos, patrones de activación rítmica de determinados grupos neuronales que podrían influir en el “generador”, imponiendo la migraña rítmica en torno al fin de semana… Entonces ya no serían circadianos sino circafindesianos.
No tengo una respuesta para la migraña del finde.
Sea cual sea el proceso que activa el supuesto “generador”, no deja de ser un error evaluativo de amenaza.
Ni el estrés acumulado, ni la adicción al trabajo, ni la pereza de afrontar el finde en casa, ni la rotura de un ritmo biológico, generan un estado de amenaza a la integridad física de la cabeza.
Lo que toca es el mismo afrontamiento que con cualquier desencadenante: en vez de evitarlo, exponerse a él desde la convicción de que nada sucede ni va a suceder, salvo el despropósito migrañoso si no modificamos las creencias y expectativas.
El finde no es evitable, al igual que otros “desencadenantes”, como los cambios meteorológicos, las variaciones hormonales o el estrés.
Si el desencadenante es evitable hay que exponerse a él.
Si no es evitable hay que descatalogarlo y dedicar el finde a disfrutarlo.
Muchos alumnos lo hacen y pueden recuperar la cena del viernes sin problemas. El sábdo duermen más de lo habitual y disfrutan el resto del finde sin la pelmada de la crisis.
Así de sencillo. Así de difícil de conseguir, en ocasiones.
Lo sencillo se nos atraganta.
Comentarios (2)
Los comentarios están cerrados.