Permiso para moverse
El organismo quiere que el individuo se mueva, de aquí para allá, para buscar comida, encontrar pareja y huir del león o de congéneres malintencionados. A través del Sistema motivacional de recompensa-castigo, mueve los hilos de las ganas para que hagamos ejercicio o nos quedemos postrados. Hay que moverse, hacer ejercicio… No siempre. Si estamos enfermos. no estamos en la mejor condición para tener éxito en nuestras correrías. El organismo, con buen criterio, nos quita las ganas de salir y movernos y nos pone las de quedarnos en casa y que nos cuiden. Hay conductas desde la salud y las contrarias, desde la enfermedad. Lo que decide, a favor de la gana o la desgana, no es la condición real de salud o enfermedad sino la imaginada por el organismo. - Tengo fibromialgia y me han recomendado el ejercicio. Lo intento pero acabo doblada. Luego me cuesta recuperarme un par de días. Si después del ejercicio uno queda postrado, aun cuando el esfuerzo haya sido discreto, podemos deducir que el organismo ha penalizado la actividad. ¿Es la fibromialgia una enfermedad que justifica la conducta de enfermedad, la penalización del ejercicio? En mi opinión, no. El organismo ha cometido un error evaluativo. Sucedería lo mismo con la alergia. - Tiene que salir y tomar el aire. Está el campo precioso en primavera. El paciente intenta cumplir con el consejo… - Le hice caso pero no paré de estornudar. Una de dos. Los estornudos eran por un inoportuno catarro o por alergia a las gramíneas. Si es el segundo caso, cuanto más adore el campo más estornudará, si sale a darse una vuelta. Cuanto más ejercicio intente hacer, más dolor y cansancio padecerá tras el intento. La clave reside en modificar la evaluación de enfermedad que penaliza la actividad. - La fibromialgia es una enfermedad invalidante, real. El organismo evalúa erróneamente enfermedad y actúa como si la hubiera. El paciente puede aceptar la propuesta del error evaluativo y ponerse las pilas para deshacer el error o aceptar la propuesta de la enfermedad misteriosa e irreversible, y acogerse a un programa multidisciplinar que tira de fármacos, mindfulness, masajes y ejercicio aeróbico para conseguir un moderado alivio. Las dos hipótesis pueden ser válidas, pero no a la vez. O una o la otra. Nosotros apostamos por la tesis del error evaluativo. Otros por la de la enfermedad misteriosa. Ambas propuestas aceptan la convicción de que el organismo actúa de modo patológico. El Sistema Nervioso no hace lo que debe. ¿Por enfermedad? ¿Por error? Dar una oportunidad a la hipótesis evaluativa no contiene riesgos si se ejecuta con prudencia. Dar el visto bueno a la propuesta de enfermedad puede cerrar el paso a la solución… si la propuesta evaluativa fuera correcta.
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