Dolor condicionado
El famoso perro de Pavlov salivaba al oír la campana, no porque el sonido estimulara directamente la secreción de saliva, sino porque estaba instruido a predecir que inmediatamente después de oír el campanilleo le daban de comer. El estímulo de la campana ejercía su efecto salivador porque estaba condicionado a la presentación inmediata de la comida. Una vez instruido en esperar comida al toque de campana, podía extinguirse la salivación si se dejaba de ofrecer comida después del sonido. La respuesta de salivación condicionada se había extinguido. Al parecer se pueden condicionar todo tipo de estímulos neutros, irrelevantes para la función objeto de estudio, a estímulos que inmediatamente le siguen, capaces de generar un efecto relevante. Si asociamos repetidamente una luz, un sonido, una acción, a un estímulo nocivo, bastará ese estímulo neutro para producir dolor, aun cuando ya no le siga el efecto nocivo. Lo inofensivo estará condicionado, como la campana de Pavlov. Dolerá. ¿Qué sucede con la extinción? El perro de Pavlov no era tonto. Ningún toque de campanas le haría salivar si inmediatamente no le seguía el papeo. Lo mismo debiera suceder con el dolor. Si a un estímulo o acción inofensiva no le sigue un efecto de nocividad, la respuesta condicionada debiera extinguirse, recuperar la convicción de irrelevante. El daño sería equivalente a la comida y la salivación al dolor. Habiendo daño, una acción puede ser ofensiva y proyectar dolor. Si el daño cura, como es lo habitual, la acción dejaría de ser ofensiva (no habría comida) y el dolor (la salivación) debiera extinguirse. En muchas ocasiones no es así. El daño remite pero persiste el dolor. ¿Por qué no se extingue? Explicaciones para todos los gustos. Factores psicosociales … somatización, catastrofismo. El dolor se ha vuelto psicológico… Sensibilización central… El bombardeo de señales durante el daño ha dejado caminos neuronales facilitados que mantienen la respuesta, aun cuando ya no haya estímulo nocivo (comida). ¿Qué sucede si ni siquiera ha habido período de aprendizaje al condicionamiento, si no ha existido nocividad subsiguiente al estímulo neutro? ¿Existirían perros capaces de salivar al oír campanas sin que les siguiera al instante la comida, sin adiestramiento previo? Hay algo en nuestra especie que facilita el que todo tipo de estímulos inofensivos acaben proyectando dolor, sin mediar daño previo. Lo que debiera habituarse se sensibiliza. ¿Por qué? Placebo. Nocebo. Expectativas, creencias. No podemos convencer al perro de Pavlov que si saliva es porque ha comido, si, realmente, no ha probado bocado. Sin embargo podemos convencernos de que si duele, algo nocivo anda por el interior opaco. - No tienes nada. Es todo normal. - Pues yo algo tengo que tener… La extinción en las respuestas condicionadas surge de la convicción de que no habrá comida, por experiencia. La extinción en el dolor condicionado surge también de la convicción de que no hay daño. - Yo sólo sé que antes de la operación no tenía dolor y que desde entonces me duele. - Es todo normal. - Ya. ¿Entonces? - Le mando al psicólogo… Los Homo sapiens (m.n.t.) imaginamos más de la cuenta. Creemos más de lo debido en el poder de las campanas…
Comentarios (4)
Los comentarios están cerrados.