La migraña puede desactivarse
Dicen los expertos que la migraña es una enfermedad neurológica misteriosa e irreversible. En su parecer, quien la padece viene al mundo con una genética que expresa un “generador” de migrañas, un conjunto de neuronas dotadas de la propiedad de activarse, espontáneamente, o por el empujoncillo de un desencadenante. Dicen que lo que procede es aceptar la condición, ponerse en manos de un neurólogo, llevar la consabida vida ordenada, identificar el desencadenante para evitarlo y no dejarse engañar por otras propuestas del mercado de remedios alternativos. Si la crisis se presenta, refugio en cuarto oscuro y calmante precoz. Nosotros defendemos justo lo contrario. Pensamos que no existe esa genética migrañosa que determina el padecer crisis, que la vida ordenada sólo aporta aburrimiento, que los desencadenantes son escurridizos y no quieren dar la cara y si cree uno haberlos identificado, lo que procede es exponerse a ellos, sin miedo. Opinamos que la migraña no se cuece en el genoma sino en el conectoma, en el modo como las neuronas se conectan, al calor de lo que propone el aprendizaje. Los expertos aconsejan solicitar su información y nosotros la nuestra. Organizamos cursos para pacientes. En ellos explicamos la biología del sistema neuroinmune de defensa, responsable del despropósito migrañoso. El sistema neuroinmune nace y se hace. Viene con parte aprendida y con otra por aprender, a golpe de experiencia (error-ensayo-error) pero también de lo que observa en carne ajena y de lo que los expertos no alternativos proponen. Los alumnos lo han probado todo antes de alistarse a la propuesta pedagógica. Tienen miedo a casi todo, por la posibilidad de que aparezca el infierno de la crisis. Muchos toman fármacos y otros los han abandonado por resultar ineficaces y/o tóxicos. En el curso argumentamos frente a lo que les han inducido a creer y ofrecemos conceptos básicos de biología defensiva. Una vez comprendido lo que explicamos, dejamos que tomen sus decisiones. En muchos casos la migraña se desactiva. No quiero utilizar el término “curación” pues parece molestar a algunos. Los días de dolor, el consumo de fármacos y las privaciones se reducen sustancialmente. Creo que los neurólogos saben que existe la propuesta pedagógica. Hasta el momento no he tenido la oportunidad de debatirla con argumentos. Ayer tuvimos la última clase del último grupo de pacientes en el Centro de Atención Primaria de San Martín, en Vitoria. Prácticamente todos los alumnos había abortado las crisis “hablando con su cerebro” en bastantes ocasiones. La migraña menstrual por esta vez se saltó la regla y no se activó, en una de las alumnas. Pues eso, la migraña se desactiva… al menos en Vitoria.
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