Fibromialgia. Una enfermedad neurológica
El dolor generalizado y el cansancio son dos de los síntomas fundamentales de la fibromialgia. Intuitivamente se puede pensar que el origen de ambos está en los músculos y otros tejidos blandos del aparato locomotor. De hecho fibromi-algia quiere decir: dolor de músculos y tejido fibroso. De ahí que fueran los reumatólogos los que etiquetaron la enfermedad y se ocuparan de ella en los primeros años. ¿Músculos inflamados, contracturados, desprovistos de energía? Parece plausible. Otros dos síntomas básicos son la mala calidad del sueño y la falta de concentración. No parece que sean los problemas musculares los que los expliquen. Sugieren, más bien, algún problema en el cerebro. La investigación desarrollada en estas décadas ha ido quitando protagonismo al aparato locomotor para centrar la patología en la red neuronal. Los músculos y otros tejidos blandos son normales. Puede que la actividad metabólica muscular no sea la adecuada, pero se podría explicar como un efecto colateral de la patología neuronal. Se mantiene la etiqueta de fibromialgia para saber de qué estamos hablando pero se inserta dicha etiqueta en un conjunto denominado “Síndromes de sensibilización central” que incluye otras etiquetas como colon irritable, síndrome de fatiga crónica, migraña, cistitis intersticial y otras. La red neuronal da señales de su quehacer patológico tanto estructural como funcionalmente. Estímulos inofensivos para la ciudadanía sana generan respuestas neuronales anómalas, sensibilizadas. Los circuitos neuronales que filtran habitualmente las señales de alerta de los tejidos para permitir la actividad, facilitan la generación de dichas señales y su tráfico hacia los centros que organizan las respuestas. Fluye por la red información de amenaza y los centros que reciben esa información sensibilizada responden proyectando dolor y cansancio, que penalizan y desmotivan la actividad normal. Sucedería lo mismo en situaciones de alerta justificada, por ejemplo en una gripe. La diferencia está en que en la fibromialgia la información de tejidos y las respuestas de los centros no se justifican y en la gripe sí. El programa denominado “respuesta de enfermedad” está activado en la fibromialgia y en la gripe. Los síntomas, lógicamente, son los mismos. La diferencia la marcan otros síntomas, presentes en la gripe y ausentes en la fibromialgia. La fibromialgia no es una enfermedad reumática. No es competencia de los reumatólogos. Los neurólogos debieran aceptar su competencia en la cuestión. No parece que sea el caso. No he conocido a ningún colega al que le pre-ocupe ni se ocupe de la enfermedad. Más bien lo contrario. No quieren saber nada. Es mi experiencia concreta, claro. Puede que haya neurólogos interesados. La red neuronal se define por el continente, el soporte físico y el contenido: la información que fluye constantemente por ese continente. Para algunos el continente está alterado. Por eso hace lo que no debiera. Puede que además la red haya sobreañadido un contenido catastrofista, cosa lógica. Estar dolorido y cansado sin saber por qué y sin esperanza de solución vuelve catastrofista a cualquiera. La psicoterapia ayudaría a contener esa reacción de desánimo y catastrofismo que echa más leña al fuego. En la fibromialgia, se dice, la red neuronal procesa mal la información que recibe de los tejidos. Una conjunción de factores: genéticos y ambientales, eventos biográficos físicos y emocionales negativos y otros desconocidos han generado ese estado hipersensible de la red. Sólo cabe rebajar esa hipersensibilidad y sus consecuencias (síntomas) con terapias de varias disciplinas. Todo suma para recuperar cierto alivio. La red genera información pero los centros que reciben esa información de tejidos no responden de modo reflejo y pre-determinado. Procesar quiere decir evaluar. Los datos entran en la red evaluativa y se someten al criterio que emana de expectativas y creencias, memorias, predicciones, temores, deseos… Si alimentamos esa red de centros evaluativos con la idea de una enfermedad misteriosa e irreversible la información que fluye por la red contendrá esos informes evaluativos animando la construcción de un bucle entre continente y contenido, que cronifica los síntomas. Es una hipótesis, claro. Unos defienden la patología del soporte físico, el continente, y otros proponemos que se considere también el factor evaluativo, el contenido. Con la pedagogía intentamos modificar las evaluaciones catastrofistas y los sesgos de confirmación. De ese modo el bucle pierde fuerza y las aguas vuelven a su cauce, tras reconocer y modificar el error evaluativo. En Bilbao han aceptado la hipótesis como plausible y la han aplicado para verificar sus efectos. 64,5% de 56 pacientes ha dejado de padecer síntomas. La fibromialgia se ha desactivado y permanece desactivada al cabo de doce meses. ¿Curación? Cada paciente deberá responder a la pregunta.
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