Fibromialgia: sensibilización versus error evaluativo
La fibromialgia forma parte de un conjunto de enfermedades denominado “Síndromes de sensibilización central”. Se sostiene que la red neuronal que procesa estímulos internos y externos responde de modo sensible, innecesario y/o excesivo a estímulos inofensivos. Se activan estados de conectividad protectores, que se expresan en la conciencia, en el caso de la fibromialgia, en forma de determinados síntomas: dolor, cansancio, dificultad para conciliar el sueño, problemas de concentrarse en la resolución de tareas y otros muchos más. La conciencia es considerada como un “espacio global de trabajo” del organismo, dirigido al individuo, para inducir una determinada conducta, en este caso, una conducta de enfermedad. El estado de conectividad protector en la fibromialgia es patológico dado que sólo aporta sufrimiento e invalidez y no se justifica por la existencia de una amenaza real. Esta situación se puede interpretar como una enfermedad neuronal. La red defensiva neuronal es patológicamente sensible, hiper-reactiva. ¿Cómo se llega a esta situación? No queda claro pero se sugiere que diversos eventos negativos, físicos y psicológicos, generan como secuela ese modo hipersensible protector. La red neuronal actúa de un modo similar al estrés post-traumático. La genética puede influir. Hay temperamentos más sensibles, ya de nacimiento. Genes y eventos traumáticos. Quizás algún otro factor que se nos escapa. Desde esta perspectiva el tratamiento consiste en aliviar los síntomas con calmantes y templar el estado hipersensible neuronal con “neuromoduladores”. Como complemento: ejercicio controlado y psicoterapia. El paciente es informado desde la perspectiva de una enfermedad no bien comprendida e irreversible y se le proponen ayudas y consejos para afrontarla y sobrellevarla. Comparto la idea de una red neuronal sensibilizada. Hay suficiente evidencia para aceptarla, pero, en mi opinión, se puede interpretar el origen de ese estado desde la perspectiva del aprendizaje, especialmente relevante en nuestra especie. La conectividad neuronal humana contiene por mandato genético una especial sensibilidad a la cultura en la que se organiza a lo largo de la vida. La sensibilización puede corresponder no a una secuela irreversible de estados patológicos psicofísicos previos sino a un estado evaluativo erróneo, en muchos casos facilitado por eventos psicofísicos negativos, como una opinión-decisión de la red defensiva. El estado de alerta-protección surge de creencias y expectativas, elaboradas de modo básicamente inconsciente, al calor de lo que la cultura proyecta en cada escenario. La red neuronal no se ha vuelto hipersensible sino que se encuentra en un estado de evaluación errónea de amenaza. Si modificamos esa evaluación, quizás desaparezcan o atenúen los síntomas. En el Sistema Inmune sucede algo parecido. Puede activar respuestas defensivas frente a antígenos internos y externos acarreando mortificación e invalidez al individuo o, incluso, poniendo en riesgo la supervivencia del propio organismo. Podemos considerar a la alergia y a las enfermedades autoinmunes como expresiones de un Sistema Inmune hipersensible o como un Sistema equivocado, que evalúa mal la amenaza. Desde hace muchos años he trabajado la propuesta del error evaluativo, su dependencia cultural, y así nació la Pedagogía como forma de intervención, cuyo objetivo es incidir en la conectividad neuronal del aprendizaje. Una vez construído el marco teórico, queda explicarlo a los pacientes y comprobar lo que sucede. En los cursos de Bilbao se limitan a recoger la historia clínica y explicar conceptos básicos de Neurobiología de la red neuronal defensiva. Como debe hacerse en estos casos, controlan la evolución de los síntomas. Un grupo de pacientes, con criterios de actividad del estado hipersensible, acepta formar parte de la propuesta pedagógica. Previamente han sido atendidos en el modelo oficial de enfermedad-sensibilización, sin mejoría. Previsiblemente otros están conformes con ese modelo y no forman parte del grupo de Pedagogía. Se hace el seguimiento y se comprueba que el 64,5% ya no tienen los síntomas que permitían establecer previamente el diagnóstico de fibromialgia. Concluido el estudio piloto, de “antes-después”, el grupo de Bilbao pone en marcha un ensayo clínico aleatorio doble ciego con 150 pacientes. En Navidad se recogerán los datos de los doce meses. Se publicará el estudio y se abrirán los debates necesarios y se harán otros estudios similares por otros investigadores para ver si los resultados son reproducibles. Se pueden y deben hacer todo tipo de objecciones, pero fundamentadas y centradas en el apartado “material y métodos” o en los conceptos básicos de Neurofisiología que sustentan el marco teórico. En espera de lo que nos digan en Navidad con el ensayo clínico los profesionales y pacientes que han participado en esta propuesta han podido vivir la emoción de los resultados, al menos en un 64,5 % de los participantes y, al menos, por un año,. El organismo de ese 64,5% ha estado gestionado, al menos ese años, por una red neuronal menos sensible o, como defendemos algunos, más sensata. El tiempo dirá. Alfabetizar en Biología neuronal. Eso es lo que hacemos. Hay profesionales y pacientes que lo comprenden y agradecen. Lo que no vale es la crítica exclusiva con la falacia lógica de la autoridad (ad verecundiam) “Los expertos, la comisión, la comunidad científica, dicen”.
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