El día de la bestia
Ayer fué el Día Internacional de la migraña, el día de la bestia. Una crisis de migraña es bestial: dolor insufrible, vómitos, intolerancia a cualquier estímulo. Así durante horas, reiteradamente a lo largo de los años. Todo eso surge del organismo. Quiere que el individuo permanezca recluído en un cuarto oscuro, inmóvil, que nadie le hable, que vomite lo que ha comido. ¿Por qué? ¿Para qué? Nada amenaza la integridad física de la cabeza. No hay peligro en lo comido. No hay riesgo en salir al exterior y hacer una vida normal. Dicen los neurólogos que la bestia migrañosa se hereda por mandato genético. Hasta hace unos años la bestia estaba anidada en las arterias de la cabeza. Las inflamaba y dilataba con violencia. Dicen ahora que no son las arterias su cobijo sino las terminaciones nerviosas del trigémino que abrazan esas arterias. La bestia las vuelve hipersensibles, como sucede cuando tenemos una herida. No hay tal herida ni equivalente pero las neuronas del trigémino entran en un estado de hiperensibilidad extrema. ¿Por qué? ¿Para qué? No se sabe muy bien. Puede que sea a consecuencia de un estado previo de activación de algunos grupos neuronales del cerebro, los “generadores”. Entran en actividad creciente y acaban liberando en la superficie del cerebro “mediadores inflamatorios” que sensibilizan los ramos del trigémino. ¿Qué neuronas liberan esos supuestos mediadores? No se sabe. No se hacen preguntas. La migraña es una enfermedad genética, misteriosa e incurable, dicen. Hay que aceptarlo y ponerse en manos de los neurólogos que son los que entienden. No en vano son el sector de población que más las padece. ¿Por qué? No se hacen preguntas. Tendremos que suponer que la genética migrañosa induce a estudiar neurología. ¿Qué ofrecen los neurólogos para calmar a la bestia? Vida ordenada, calmantes precoces y tratamientos preventivos. Identificar desencadenantes (tarea nada fácil) y evitarlos. Insuficiente para calmar a la bestia. Las estadísticas así lo sugieren. Dicen los neurólogos que la bestia anda suelta porque no se les consulta. Los médicos de atención primaria no están suficientemente capacitados. Dicen los médicos de atención primaria que ellos hacen y dicen lo que los neurólogos proponen. Otros profesionales sugieren otros nidos, los de su competencia: algunos fisios sitúan a la bestia en las “cervicales”; los máxilofaciales en la articulación témporomandibular, algunos oftalmólogos en la óptica ocular; psicólogos en el estrés; dietistas en la dieta. Cada cual arrima el ascua a su sardina. Desde hace un par de décadas vengo proponiendo un origen neuronal. Los contenidos de la conciencia, lo que sentimos, pensamos y hacemos, viene pro-movido por lo que el organismo valora como conveniente o necesario, de cara a mantener su integridad física. Si duele, sentimos arcadas y pocas ganas de vivir (así) es porque el organismo, a través del cerebro, así lo propone. No es que existan grupos neuronales que han entrado en una vorágine de activación, porque sí, sino porque la conectividad de los circuitos entra en un estado defensivo, en base a la información, creencias y expectativas que ha tejido a lo largo del aprendizaje, experimentando en carnes propias, observando carnes ajenas y prestando oído más o menos consciente a lo que los diversos expertos sugieren. A lo que predico han prestado atención un creciente número de fisios, un pequeño grupo de médicos de atención primaria y, que yo sepa, ningún colega neurólogo. Si fuera verdad que la migraña se aprende, podría ser también verdad que se puede desaprender. Eso creo yo. Es una hipótesis a verificar. Lo hemos hecho: organizamos cursos para pacientes en el Centro de Atención Primaria de San Martín, y en la Clínica Asier Merino, ambos en Vitoria. Explicamos el proceso del aprendizaje neuronal. Rebatimos argumentadamente lo previamente aprendido. Los alumnos escuchan, Muchos leen mi libro, este blog. Recapacitan y cambian de estrategia. Hacen lo contrario de lo que se les había sugerido hasta el curso. Los resultados son excelentes. Un 70% mejora sustancialmente su condición. La bestia se contiene, se civiliza. Habremos tenido en estos años un total de 500-600 alumnos, repartidos por toda la geografía nacional. Dicen las estadísticas que la bestia afecta al 10% de los hombres y al 15% de las mujeres. En el Día de la bestia nos hubiera gustado leer algo novedoso, alguna referencia al cerebro aprendiz, incauto y moldeable culturalmente. La televisión vasca dedicó un breve espacio a entrevistar a dos miembros de nuestro grupo, un médico y una alumna ex-paciente. De lo grabado hicieron su síntesis, transformando la Pedagogía en una “terapia” novedosa. Algo es algo, aunque nos hubiera gustado que se conociera más de lo que se habló. Explicar la trama de la bestia no es una terapia, sino información sobre su biología. Eso es todo. Los alumnos aprenden y aplican lo aprendido, desde sus propias conclusiones. 70% de mejoría sustancial. Reducción drástica del consumo de fármacos. Recuperación de la actividad normal. Satisfacción por disponer de un modelo teórico que les permite comprender la dinámica enloquecida de la crisis. En el día de la bestia reclamamos mayor atención a la divulgación de la Biología. Sería una acción eficiente. Simple, económica y rentable. ¿Qué lo impide? Se sabe. No hagan preguntas.
Comentarios (7)
Los comentarios están cerrados.