Potenciando la migraña
Un alumno de los cursos de migraña me ha enviado la referencia de este programa sobre la migraña: Convivir con la migraña
El contenido es denso y toca múltiples aspectos de la trama biológica migrañosa, desde la visión oficial, biomolecular (genes y estilo de vida).
En mi opinión, lo que allí se dice potencia, innecesariamente, la migraña. Da un empujón considerable a la “migrañización” del cerebro. Contiene además errores de bulto, neurofisiológicos.
Dedicaré varias entradas a analizar el contenido pues considero que es mi obligación opinar sobre lo que se dice en los medios.
La tesis oficial, como es ya sabido, defiende el origen genético de la migraña. Uno nace con un cerebro “migrañoso” y está condenado a sufrir paroxismos de excitación de diversos circuitos cerebrales. No cabe otra estrategia que la de evitar la excitación de lo hiperexcitable, con vida “ordenada”, abortando precozmente las crisis y siguiendo un tratamiento farmacológico preventivo que calme con su poder químico el exceso de neurotransmisores sensibilizadores.
No podemos ofrecer cura pero sí una guía para minimizar el horror migrañoso. Sólo así se hará mínimamente soportable la residencia en un organismo gestionado por un cerebro extremadamente intolerante.
Aceptación. Resignación. Moderación. Abstinencia. Ayuno. Pureza. Fortaleza de ánimo frente al calvario. Confianza en la tutela de los profesionales. Calma, mucha calma. Puede que en el futuro…
Mi propuesta va en dirección radicalmente contraria:
Rebeldía. Crítica de la tesis oficial. Educación en Biología. Perder el miedo. Libertad de hábitos, desde la sensatez. Convicción argumentada de que el berenjenal de la migraña puede deconstruirse.
Frente a “convivir con la migraña” ofrecemos en los cursos “aprender a desaprender”, “espabilar”.
No es cierto que el dolor se origine en las terminales meníngeas del trigémino.
No es cierto que el cerebro “no siente dolor”.
No es cierto que los genes determinen la condición migrañosa.
No es cierto que la vida ordenada ayude.
No es cierto que debamos identificar y evitar los desencadenantes.
No es cierto que la migraña se cuece en las arterias.
No es cierto que debamos tomar el calmante precozmente sin plantar cara al proceso, desde el conocimiento y su aplicación.
No es cierto que no hay “curación”
No se comprende que a estas alturas del siglo de las Neurociencias, no haya ninguna referencia a la trascendencia del aprendizaje en la conectividad de los circuitos.
En fin, hay mucha tela que cortar. Iremos paso a paso, tirando del contenido del programa.
De momento vean, oigan y juzguen, desde el conocimiento que cada cual dispone e impone.
¿Convivir con la migraña?
No, gracias.
Comentarios (7)
Los comentarios están cerrados.