Hacer relajación
En el mundillo del dolor no explicado ni justificado los profesionales ofrecen sus consejos y sus remedios buscando el alivio del síntoma aun cuando este tenga un origen no desvelado.
Cuando los fármacos fallan se abre el arcón de las vías “alternativas” o complementarias. Masajes, dietas, energías, ejercicios, agujas, productos homeopáticos y demás terapias.
En la revisión del último curso de pacientes de migraña, una alumna comentó a su neuróloga el buen resultado conseguido incluso con el abandono de fármacos y el refugio en el cuarto oscuro.
-Me va bien. Ya no tomo nada y hago una vida normal.
– Vale. Cuando falle la “relajación” ahí tienes los fármacos…
Para la neuróloga su paciente estaba haciendo “relajación”. No le parecía mal pero auguraba que las aguas de la migraña volverían al cauce de la ortodoxia, con el infierno del dolor y los vómitos y que se repondría la cordura del auxilio farmacológico.
Bien mirado, no le falta razón. Realmente lo que se busca en los cursos es la relajación de la conectividad alarmista que evalúa amenaza cuando y donde no la hay.
Durante 8 horas explicamos el proceso migrañoso, la falacia de los mensajes profesionales, la trama del cerebro equivocado, instruído por la cultura experta en la vía de la protección irracional frente a todo. El conocimiento relaja en muchos casos.
“En la vida no hay cosas que temer sino comprender” decía Marie Curie.
Las explicaciones oficiales que desembocan en la propuesta de los fármacos generan miedo y no ofrecen comprensión. No hacen caso a Marie.
– Es un misterio. Sabemos que es genético. Tendrás la migraña de por vida. Debes seguir un tratamiento y llevar una vida ordenada. Previsiblemente saldrán remedios pero, de momento, es lo que hay.
A la conectividad del cerebro enmigrañado no le cabe otra que activar la alerta de modo indiscriminado como estrategia preventiva.
La “relajación” no es posible.
Los neurólogos creen que quien debe relajarse es el individuo. Yoga, mindfulness, masajes, psicoterapias. Les parece bien.
¿Curso? Pues bueno… no viene mal relajarse oyendo tonterías y falsas promesas… Ya volverán los fármacos.
Los alumnos libran batallas contra el desasosiego de los circuitos.
– Tranquilo, cerebro, no pasa nada. No tengas miedo. ¡Relájate!
Tienen miedo a lo que su cerebro haga y quieren que se relaje pero para ello deben desactivar las creencias y expectativas alimentadas por la cultura alarmista experta.
Muchos neurólogos padecen migraña. Ningún colectivo humano la padece tanto.
Quizás tendrían que hacer relajación
¿Por qué no un curso?
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