Predecir y decidir
En el organismo se toman constantemente innumerables decisiones que atañen a todas y cada una de las funciones vitales que lo mantienen vivo.
No hay un centro de las decisiones ni, por supuesto, un hombrecillo interior que las toma.
El organismo es un sistema complejo insertado en un entorno complejo y en los sistemas complejos no hay jerarquías. Mandan los hechos, la realidad cambiante. Cada componente del sistema puede tomar una decisión y actuar sin esperar el placet de instancias “superiores”.
Las decisiones a veces se disparan de forma refleja por mandato de la realidad. En otras la decisión surge de una opinión sobre el comportamiento futuro de una realidad imaginada.
El dolor es una decisión protectora del sistema.
En ocasiones aparece de modo inmediato por la incidencia de un evento nocivo: un golpe, una infección, una quemadura, es decir un incidente de muerte violenta en los tejidos.
Otras veces surge el sentimiento doloroso por predicción de amenaza, aun cuando no se haya cumplido dicha amenaza ni vaya a cumplirse a corto, medio ni corto plazo.
Las decisiones defensivas son las más importantes.
Una decisión defensiva preventiva fundamental es la de comulgar con expectativas y creencias sobre amenaza, bendecidas socialmente.
Las creencias conforman en muchos casos futuros teóricos sin más fundamento que el deseo y/o el temor.
Nuestro organismo socializado predecirá las amenazas que cada cultura proclame y decidirá en función de esa pre-visión activando aquellos recursos protectores que la evolución ha seleccionado.
El organismo humano está condenado a absorber cultura y predecir y decidir en función de sus contenidos.
Qué y quién garantiza la veracidad y funcionalidad de la cultura que conforma nuestras predicciones y decisiones?
La Ciencia.
¿Qué y quién es una representación fiable y desinteresada de la Ciencia?
Para gustos y creencias.
Vivimos una epidemia de dolor surgido de una torre de Babel de predicciones (creencias).
Hay un batiburrillo de propuestas culturales que animan las decisiones protectoras del organismo.
El sentimiento doloroso se activa ante cualquier fruslería cotidiana o queda instalado de modo estacionario para proteger la integridad física y social de un porcentaje sustancial de existentes humanos.
El mercado culturiza en mil y un miedos a la vez que ofrece sus variopintos antídotos.
Ni una palabra sobre Biología del dolor, sobre predicciones y decisiones.
Todo el complejo sistema biológico y social se reduce a seguir una dieta, meditar, estirar, relajar y muscular los músculos o gestionar el estrés y las emociones, amén de consumir fármacos y remedios “naturales”.
En nombre de la Ciencia se juzgan y condenan genes y hábitos a la vez que se prometen soluciones futuras simples, universales, para todo y para cada uno de todos.
Urge recuperar una idea sensata de organismo. Aproximar el organismo imaginado con las calenturas de la cultura al organismo real.
¿Para cuándo el nuevo orden de la racionalidad y la cordura?
Uuuuuh!! que diría el Hermano lobo…
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