¿Se cura la migraña?
Afirman los neurólogos, el sector de población con mayor incidencia de migraña, que esta es una enfermedad de origen misterioso y sin curación.
Tras tan terrible sentencia, consuelan a los padecientes ofreciéndoles fármacos y consejos que, dicen, aportarán un alivio sustancial a su padecimiento.
En los cursos de migraña defiendo la tesis de que no se trata de una enfermedad, en sentido clásico, sino de un estado de alerta neuronal defensiva injustificado, al cual se llega por aprendizaje a lo largo de la vida. Lo que se aprende puede desaprenderse y muchos pacientes tras comprender y aplicar lo explicado, tienen menos días de dolor, consumen menos fármacos y recuperan una vida más normal. En bastantes casos, no vuelven a padecer crisis.
¿Podemos hablar de curación?
La situación se parece a la del hábito de fumar.
¿Se cura para siempre?
Muchos hemos dejado de fumar y, probablemente no volvamos a encender un cigarro por el resto de la vida. Estamos “curados”
En ocasiones las crisis desaparecen pero vuelven a reaparecer con intensidad variable.
El cerebro es un órgano predictivo que gestiona, entre otras cosas, la seguridad física del organismo, frente a amenazas externas e internas, reales o imaginadas.
En la migraña existe una patología de la evaluación de amenaza. El cerebro migrañoso activa programas defensivos (dolor, vómitos, intolerancia sensorial) sin que se dé ninguna situación que lo justifique.
¿Es eso una enfermedad?
El error de activación no es porque las neuronas sean genéticamente hiperexcitables sino porque han aprendido a evaluar peligro aun cuando no lo haya.
Corregir la tendencia al error evaluativo trae de la mano la reducción de las crisis y el afrontamiento activo desde el conocimiento.
¿Curación?
Lo cierto es que, contra lo que los neurólogos sostienen, muchos pacientes mejoran sustancialmente sin más ayuda que la del conocimiento.
No se trata de curarse sino de espabilar.
De lo que se cree se cria.
Comentarios (5)
Los comentarios están cerrados.