Deconstruir la migraña.7
El esquema teórico oficial de la migraña la define como una enfermedad cerebral genética que contiene una condición de hiperexcitabilidad neuronal “central” (el “generador”) que se expresa a a través de la activación espontánea o “desencadenada” de un conjunto de programas de alerta (pródromos, aura) y defensivos (dolor, vómitos e intolerancia sensorial).
Desde este marco teórico se sugiere al paciente que lleve una vida ordenada que minimice el impacto de esa condición de hiperexcitabilidad, fármacos que la controlen y la identificación y evitación de aquellos agentes, estados y escenarios (“desencadenantes”) que inducen el estado migrañoso.
No hay ninguna referencia ni consideración al factor del aprendizaje, creencias, significados, predicción, estructura fóbico-adictiva como peligro de cronificación. Todo ello suena a “factores.psicológicos” complementarios pero no a algo sustancial en la conectividad de la red neuronal.
La identificación y evitación de los desencadenantes tiene lógica en los errores del sistema inmune para evitar consecuencias incluso letales. No podemos instruir a través del lenguaje a los linfocitos para que toleren el polen o las células sanas del organismo o nos libren de una colonia de células cancerosas que, erróneamente, toleran.
La red neuronal defensiva debe aprender a tolerar lo inofensivo y activar programas neuronales defensivos cuando se dan las condiciones que los justifican. Como sucede con el componente inmune la catalogación de lo tolerable e intolerable se produce a lo largo del aprendizaje por detección y corrección de error.
Los profesionales debemos conocer y explicar el proceso de aprendizaje y crear condiciones óptimas que minimicen los errores.
Los modelos propuestos oficialmente facilitan la sensibilización, el miedo, la hipervigilancia.
Las neuronas organizan sus estados de conectividad desde la experiencia (propia y ajena), la imitación de modelos y la instrucción de expertos.
Una creencia es un estado de conectividad que propicia estados de organismo acordes con su contenido. Las creencias dependen en gran medida de lo que los instructores proponen y están abiertas al cambio (plasticidad).
Las neuronas, al contrario que los linfocitos, escuchan y ven. Podemos trasladarles conceptos, modificar errores.
En mi opinión la migraña y otros estados de alerta defensiva injustificada aparecen a la luz de un aprendizaje sesgado hacia la sensibilización en el que las neuronas han visto y oído modelos facilitadores desde el nacimiento.
Las neuronas están condenadas a aprender a través de todos los medios a su alcance y todo lo que depende de ellas está poderosamente influido por lo que aprendemos.
En los grupos de pacientes animamos a desobedecer la recomendación de identificar y evitar desencadenantes. Lo habitual es que no suceda nada y que los pacientes vuelvan a disfrutar del queso curado, el vinito y el chocolate, sin problemas.
La Neurociencia ha aportado mucho conocimiento básico que debiera poner patas arriba gran parte de lo que desde la Neurología se dice y hace.
La migraña y otros padecimientos afines necesitan una actualización conceptual a fondo. Las propuestas oficiales forman parte del problema.
En los cursos explicamos conceptos básicos de Biología. Mostramos el ABC de la defensa neuronal de la integridad física del organismo. No decimos lo que deben hacer.
Los alumnos se libran de unas cuantas creencias falsas, aprenden cuestiones básicas sobre neuronas y deciden por su cuenta, generalmente en dirección contraria a la que han seguido en los años previos. El resultado es: menos días de dolor, menos consumo de fármacos y recuperación de actividades perdidas.
En el fondo estamos ante una patología del miedo.
Algunos proponen más miedo como solución.
Nosotros intentamos minimizarlo.
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