Defensas sensatas
Cuando decimos que alguien tiene “bajas las defensas” pensamos que su organismo es vulnerable al contagio de gérmenes. El Sistema Inmune no ha andado fino para detectar y neutralizar algún mal bicho, un oportunista.
Las ideas no son gérmenes pero puede utilizarse la metáfora infecciosa para explicar el peligro de contagio con aquellas que no nos aportan mas que mortificación e invalidez.
Todos estamos expuestos a las mismas ideas sobre el dolor. La cultura oficial, políticamente correcta, nos afecta a todos por igual. Sin embargo el contagio es mayor si esas ideas provienen de gente cercana, afectada, por ejemplo, los familiares. Las ideas en este caso pueden reforzarse por el efecto de imitación de un modelo y por la continua exposición a la observación de la “enfermedad”.
La exposición a una idea no implica necesariamente colonización-validación. En ocasiones activa una respuesta de rechazo. A más exposición más protección.
Si la idea coloniza los circuitos evaluativos, aquellos de donde surgen las decisiones de la red, el contenido informativo de la idea colonizada puede generar síntomas: por ejemplo, dolor. No sucede nada amenazante pero el peso de la probabilidad de daño que contiene esa idea se impone, frente al resto de propuestas de signo contrario.
Pensemos en la migraña. Dicen que es una enfermedad genética. La afirmación coloniza más fácilmente en la mente de los miembros de una familia con varios afectados. Es más verosímil y genera más temor. Además las crisis están ahí con toda su crudeza para ser observadas. En cualquier momento la colonización se consolida y aparece la primera crisis produciéndose el sesgo de confirmación de la idea. Se cierra el círculo.
La difusión de ideas socialmente aceptadas es más fácil que las apoyadas por una pequeña minoría, máxima cuando son contrarias a las políticamente correctas. Es más fácil la colonización de la homeopatía, los fármacos, las agujas, el yoga, la alimentación sana o cualquier otra que forma parte de las ideas compartidas y conocidas, que la de la pedagogía de procesos básicos neuronales.
La idea del origen aprendido de la migraña es extraña, no tiene arraigo social. Los cerebros de los ciudadanos normales están colonizados por las ideas de la cultura oficial y alternativa de la migraña. La colonización es fácil pues no disponen de defensas cognitivas (creencias) frente a las ideas “normalizadas”.
La exposición a las ideas oficiales de la migraña es mayor en aquellos que predican estas ideas, por ser el factor de convicción mayor. Los neurólogos dedicados a la migraña desde la perspectiva de la enfermedad genética padecen con mayor frecuencia la colonización de esa idea, independientemente de sus genes, por efecto de una mayor exposición y unas bajas defensas cognitivas contrarias.
El Sistema Inmune de defensa dispone de un arsenal completito de células vigilantes y neutralizadoras de malos bichos (incluidas las propias células). En función de las creencias desarrolladas a través de los años de contacto con agentes biológicos y moléculas artificiales extrañas, despliega sus recursos defensivos (inflamación, apoptosis) aun a riesgo de equivocarse.
El Sistema Inmune no es mas que una parte del Sistema Neuroinmune. La otra es el Sistema Neuronal de defensa. Su función es la misma: detectar peligro y actuar. Las ideas no informan directamente al Sistema Inmune pero sí a su colega, el neuronal.
Predicar la herencia genética y silenciar la importancia del contagio por ideas en una familia favorece la colonización de lo que se predica.
Es importante disponer de un Sistema Inmune que nos defienda bien: detecte el peligro y lo neutralice sin la contrapartida de una vigilancia excesiva que cataloga todo como amenazante, mortificándonos con alergias y enfermedades autoinmunes
También es importante disponer de un Sistema Neuronal defensivo que detecta la exposición a agentes y estados amenazantes de un modo sensato y beneficioso, sin la contrapartida de la activación de las alarmas ante cualquier fruslería cotidiana, interna o externa.
El cerebro es un escenario de competición entre todo tipo de ideas que pueden colonizar o generar el efecto contrario, la resistencia, la neuroinmunidad.
Las ideas buenas son las que ayudan al cerebro a una gestión sensata de la defensa.
No hay que tener altas ni bajas defensas.
Basta con que sean sensatas, inteligentes, nutridas de buenas ideas.
La cultura es biología. Una idea puede ser un mal bicho.
Cuídese.
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