¡Gracias!
Ha finalizado una serie necesaria (Escuela del dolor. Explorando vías de afrontamiento). Los testimonios de quienes no han conseguido librarse del dolor pese a comprender y aceptar las propuestas teóricas del blog quedan incorporados a los archivos y seguirán aportando su inapreciable valor a los lectores.
Sólo puedo dar las gracias a quienes han colaborado redactando entradas y, muy especialmente, a Cristina, promotora y animadora de la propuesta.
Ha quedado meridianamente claro que la Pedagogía no es necesaria ni suficiente para ganar la batalla al dolor, pero sí muy conveniente y, sobre otras consideraciones, fiable en sus contenidos por estar basada en conceptos básicos de Neurofisiología.
Saber que el dolor no es un buen indicador del estado de los tejidos sino de la evaluación que el cerebro hace de ellos es un concepto crucial, ampliamente soportado por la Ciencia.
La Pedagogía informa sobre los procesos básicos de la defensa de la integridad física del organismo. No es una terapia que debe demostrar su eficacia sino un proceso de divulgación de hechos absolutamente fundamentados. Quien critica la Pedagogía debe señalar específicamente la afirmación concreta a la que se niega su veracidad y demostrar que es falsa. No se trata de ver si funciona sino si contiene afirmaciones veraces.
El blog no busca la medicina basada en la evidencia sino en la Ciencia.
Aun cuando no se busque esa evidencia clínica de eficacia cada vez es más firme el soporte bibliográfico de que el proceso pedagógico aporta un alivio considerable a la carga de sufrimiento e invalidez sin más trabajo que el de comprender y aplicar lo que se aprende. Ello no quita para que pueda complementarse la intervención pedagógica con apoyos de psicólogos, fisioterapeutas o expertos en el manejo farmacológico del dolor.
No nos oponemos al abordaje multidisciplinar pero pensamos que su aplicación debe desplegarse desde una base teórica común en la que se integre todo el conocimiento aportado por todas las disciplinas.
Los testimonios de estos días deben hacernos reflexionar y obligar a pensar más en la piel del padeciente y no sólo en el rigor teórico de los conceptos. Sin embargo el blog no puede asumir más que la exposición de esos conceptos y los testimonios de quienes tienen problemas para comprenderlos y/o aplicarlos.
Yo he tenido mi propia andadura por el infierno del dolor y el mareo crónicos y no sabría explicar cómo conseguí librarme de ellos. No sabría extraer de mi proceso un método ni pautas. Todo se reduciría a conseguir la convicción de organismo sano, una autoinyección de confianza y sosiego y tratar de enfocar la atención hacia las tareas previstas.
No se penaliza ni culpabiliza a quien echa mano de fármacos o cualquier otra acción aliviadora. Cuando padecía de mareos llevaba en el bolsillo betabloqueantes (Sumial) y antes de salir de casa tomaba con el desayuno 10 mg para calmar la bestia somática. Con el tiempo se me fue olvidando reponer las pastillas y, sin darme cuenta ni proponérmelo, fui dejando de necesitarlas.
Descartada una causa lesional nada amenazante sucede en la cabeza cuando percibimos dolor en ella ni el dolorimiento sobre la columna implica necesariamente que la carga que soporta es excesiva por sufrir un estado vulnerable.
La evaluación anticipada de daño es, probablemente la función defensiva más importante del organismo. No es una función psicológica sino matemática. El cerebro procesa probabilidades y las ajusta con la información continuada que aportan las neuronas sensoriales. No siempre la información sensorial contiene la dinámica emocional del miedo. En estos casos el procesamiento neuronal se enreda en bucles de retroalimentación que llevan el dolor hasta el nivel de saturación que la conectividad de cada estado permite.
La patología evaluativa debería tener ganada la misma consideración que la patología infecciosa, tumoral o degenerativa. Las creencias y expectativas pueden ser patológicas y su patología no es más que la expresión de un cálculo de probabilidades errado, sesgado por la incertidumbre y la información experta.
La Medicina debe ampliar su ámbito conceptual y tomarse en serio el aprendizaje, la conectividad neuronal sensible a lo que se dice, observa y concluye. Ese es el objetivo del blog: hacer visible el proceso evaluativo.
Comprendo a quienes defienden la hipótesis de la enfermedad invisible o negada y critican la tesis evaluativa pero creo que pueden integrarse ambas propuestas, simplemente aceptando la función evaluativa como algo biológico, tan físico como puede ser, por ejemplo, el procesamiento de los alimentos.
Los sistemas biológicos son sistemas complejos y siguen las leyes de estos. No debiera descuidarse ninguno de sus componentes pues los efectos negativos que de ello se derivan pueden ser devastadores.
Seguiremos investigando en el blog. Seguiremos buscando nuevos conceptos que exigen ser considerados. La serie de testimonios y reflexiones desde la orilla de los padecientes nos ha enseñado a valorar más la perspectiva de quien no consigue el éxito esperado.
Reitero mi agradecimiento y espero que siga habiendo aportaciones de padecientes, sea cual sea su contenido.
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