Sesión clínica en Alicante
Hoy he tenido la oportunidad de exponer mis propuestas sobre migraña en el Hospital General Universitario de Alicante ante una treintena de profesionales que incluía básicamente a los componentes del Servicio de Neurología y alguno de Anestesia y Unidad del dolor.
En media hora he comprimido como he podido la tesis de la disfunción evaluativa y he mostrado al final los resultados de los grupos de Atención Primaria.
El encuentro me ha generado buenas sensaciones. Ha habido escucha atenta, preguntas pertinentes y disposición a poner en marcha grupos de pacientes en el Hospital para reproducir el trabajo que hemos desarrollado en Atención Primaria en Vitoria.
Resido ahora en Alicante y necesitaba esta oportunidad para proseguir con la tarea de divulgar el modelo pedagógico. Espero que la buena disposición se sustancie en acciones concretas y podamos extender la escolarización por tierras alicantinas.
La Universidad y los Hospitales Universitarios son el marco natural en el que deben prosperar o fenecer críticamente las nuevas propuestas. El dolor necesita de un marco nuevo que contemple la participación central del cerebro como órgano predictivo que construye su conectividad influido por la cultura.
Con la complicidad de una neuróloga amiga y una doctora farmacóloga de la Unidad del dolor, profesora de la Universidad, espero poder poner en marcha sesiones y cursos dirigidos a profesionales y ciudadanos que los capaciten en la visión moderna del dolor.
El “empoderamiento” del paciente (pedagogía) le permite a este adoptar un papel y una responsabilidad activa en la gestión del organismo en el que reside. Un padeciente empoderado es aquél que sabe separar el grano de la paja, lo irrelevante de lo relevante. Sabe habituar lo que debe ser habituado y sensibilizarse a lo que debe ser sensible. Lamentablemente, la cultura actual de organismo y en especial la del dolor hace justo lo contrario: dispara alarmas, alertas e hipervigilancias frente a lo que debe ser ignorado mientras ignora aquello que todo ciudadano debiera saber para hacer habitable su residencia en un cuerpo mucho más sano de lo que le han hecho creer.
Los profesionales medicalizamos en exceso la vida y construimos organismos imaginarios en el cerebro socializado de cada ciudadano, haciendo que ese cerebro gestione un organismo imaginado que no se corresponde con el organismo real y luche contra molinos de viento pensando en gigantes.
Espero ir dando noticias esperanzadoras desde Alicante, desde el Hospital y la Universidad.
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