Sensibilizacion central. Diagnóstico precoz
Es evidente que la detección precoz de un problema, especialmente si ese problema tiende a enredarse con el tiempo, permite afrontarlo con más garantías de control que si lo hacemos cuando ya ha echado raíces sólidas. Arrancar un arbolito de unos meses cuesta menos que otro de unos años.
Tanto la migraña como la fibromialgia pueden aparecer en hijos de padres afectos. Sería crucial detectarlas precozmente para actuar de modo que pudiéramos limitar sus devastadores efectos.
No es difícil imaginar el drama de unos padres que conocen en carnes propias lo que supone padecer física, psicológica y socialmente una enfermedad descrita como misteriosa e incurable y que han transmitido a sus hijos.
Lamentablemente no parece que ese objetivo se esté cumpliendo. El diagnóstico llega tarde y no se hace lo que debiera hacerse.
La incidencia familiar sugiere como primera hipótesisla transmisión por genes. La criatura nace ya con una predisposición a padecerla. Sin que medie una causa visible ni detectable, el organismo adopta un modo patológico de respuesta a una amplia gamma de estímulos físicos, psicológicos y emocionales, todos ellos habituales en la vida del ser humano. El niño reside en un organismo sensibilizado. Su red neuronal defensiva actúa como si todo fuera una amenaza. Dolerá sin que exista un daño que debe ser protegido y reparado, vomitará lo comido aun cuando no contenga tóxicos y se cansará sin haberse esforzado previamente o pagará unas facturas excesivas por haberlo hecho.
Las etiquetas “migraña” y “fibromialgia” definen organismos sensibles que penalizan estados físicos o psicológicos que debieran ser tolerados.
Los médicos deben darse prisa en detectar la situación y hacer lo posible para proteger física y psicológicamente a ese niño. Hay dos estrategias posibles:
- Considerar que ambas condiciones (migraña y fibromialgia) son enfermedades, en sentido clásico.
En el caso de la migraña deberá llevar una vida reglada, ordenada, una alimentación saludable y utilizará precozmente calmantes ante cualquier atisbo de crisis. Si las crisis son frecuentes se indicará un tratamiento preventivo controlado por un neuropediatra. El niño deberá conocer su condición de enfermedad y sobrellevarla. Puede que los avances de la medicina moderna aporten la solución en el futuro. Mientras tanto observará angustiado en su propia casa el panorama que le espera.
Intentará identificar y evitar los desencadenantes, físicos y psicológicos: alimentos, el clima, el estrés y la conducta catastrofista. El sufrimiento físico conlleva una factura psicológica que merma la fuerza para afrontar la condición de enfermedad. Los pacientes necesitarán apoyo físico y psicológico: fármacos, fisioterapia y terapia cognitivo conductual u otra similar, quizás también otros remedios alternativos, naturales. Sobrellevar, soportar, actitud positiva, disfrute de los resquicios de vida que la enfermedad permita.
En el caso de la fibromialgia deberá también asumir y aceptar la condición de enfermedad, adquirir hábitos físicos y psicológicos saludables, dormir bien, hacer ejercicio aunque le resulte generalmente insoportable. Recomendable la ayuda de la Fisio y Psicoterapia.
Este es el panorama. No sólo el progenitor ha padecido y padecerá la enfermedad sino que la ha transmitido, con su estigma, a su descendiente.
En ocasiones ello conlleva la decisión de renunciar a traer más hijos inciertos a este mundo.
Lo primero que hace el paciente progenitor es buscar información, con los médicos, en internet o con quien quiera ofrecerla. Puede que ya lo haya probado todo y que, como le han dicho, ha conocido el diagnóstico demasiado tarde y por eso ha sido en su caso todo más complicado. Con el hijo, decide, va a ser todo distinto. Tendrá todo lo que le faltó. Reclamará la atención debida, todo lo que dicen debe ser prestado. Actuará desde la mejor información disponible, la de las evidencias científicas. Puede que se asocie con otros padres que padecen el mismo drama y actuará guiados por la asesoría de expertos cualificados y concienciados.
El niño tendrá que aprender, conocer las debilidades de su organismo, los límites, las líneas rojas que no debe cruzar.
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Nada que objetar a gran parte de lo expuesto. Existe la genética y dependemos más de ella de lo que a veces pensamos y nos gustaría. Residimos en organismos que predisponen…
Sin embargo en todo este planteamiento falta, en mi opinión, un elemento fundamental: la crianza de ese organismo. Los genes no contienen toda la información para organizar todas las respuestas necesarias para sobrevivir. El organismo no nace determinado. Queda el aprendizaje, la escolarización, la adquisición de información. La experiencia.
Soy partidario del diagnóstico precoz, de la implicación atenta de padres y profesionales al problema pero creo que debe incluirse en la información la posibilidad de otro modo de interpretar y afrontar el drama.
- La migraña y la fibromialgia no son enfermedades en sentido clásico. Expresan un modo de estar de un organismo sano pero que actúa como si estuviera enfermo o amenazado. No es una enfermedad, pero genera más mortificación e invalidez.
La red neuronal humana contiene genéticamente la condena a construir una conectividad poderosamente influida por la la imitación y la instrucción experta.
Los programas defensivos predispuestos por los genes no se autoactivan por una condición propia, patológica, de hipersensibilidad. Ello sólo sucede en casos familiares raros, excepcionales. Lo habitual es que esa red vaya construyendo un conjunto de creencias y expectativas que no son sino estados de probabilidad, predictivos, anticipados. La Neurociencia nos va enseñando a conocer la dinámica de las decisiones de esa red y nos permite construir otra hipótesis: una que contempla el aprendizaje como el proceso más importante del organismo y la cultura como un componente biológico omnipresente que debe ser considerado y respetado.
La red neuronal no es reactiva, con sensibilidad variable, hiposensible, normosensible o hipersensible sino proactiva. Construye una teoría anticipada de la realidad en base a la información disponible, sea correcta o errónea. En los grupos de migraña explicamos la incidencia familiar teniendo en cuenta ese aprendizaje y su dependencia cultural. Las alumnas madres agradecen con alivio lo que oyen y afrontan el cuidado de sus hijos desde un marco interpretativo radicalmente distinto.
¿Diagnóstico precoz? Sí.
¿Información precoz? Sí.
¿Qué información?
Cada uno defiende la que considera más fiable. En este blog defendemos la hipótesis de la conectividad neuronal influida por la cultura, la información de los expertos.
Hacemos cursos para explicar conceptos básicos, científicos, que deben conocerse. A nadie decimos lo que debe hacer, salvo el consejo de recuperar la confianza en el organismo y la puesta en acción de lo aprendido.
No ofrecemos terapias ni soluciones. Sólo divulgación de conceptos básicos de neurociencia.
Mi obligación es dar esa oportunidad a los ciudadanos que buscan información.
Además de las propuestas diagnósticas y terapéuticas oficiales y alternativas está la propuesta pedagógica. No es una terapia alternativa sino una alternativa a las terapias.
Infórmese, pronto.
Opción 1) Su hijo tiene una enfermedad para toda la vida, desde lo que podemos hacer ahora. Hay que protegerle física, psicológica y socialmente.
Opción 2) Su hijo es razonablemente sano pero su cerebro ha construido una idea de organismo errónea. Podemos ayudarle a comprender el proceso y eso le ayudará a afrontar su condición desde una perspectiva distinta.
Este blog nació para informar a la ciudadanía de que esta opción es respetable y que tiene derecho a conocerla y, eso espero, exigirla.
Know pain, no pain
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