Fibromialgia. Expectativas y creencias
Todo genera expectativas. La mente humana está condenada a construir hipótesis del futuro en base al conocimiento disponible.
El diagnóstico de fibromialgia contiene un conjunto de convicciones y expectativas: aquellas que evoca la idea de enfermedad que hemos construído desde la base de la información que damos por válida. Creemos, sabemos (o pensamos que sabemos), deseamos y tememos y desde esos soportes construimos el universo inestable de una idea de organismo, pasada, presente y futura.
¿Es la fibromialgia una enfermedad?
Sí.
¿De qué tipo?
Todo hace pensar que neuronal y no músculoesquelética.
En aras del consenso digamos que se trata de una enfermedad que genera un estado patológico de la red neuronal, caracterizado por una respuesta aversiva sensible a todo tipo de estímulos, una adinamia profunda y un estado cognitivo que limita la atención y motivación hacia la interacción con el entorno y las centra en el análisis pesimista de lo que puede estar sucediendo en el interior de ese organismo sentido como enfermo e insuficiente.
Para unos es una enfermedad en sentido clásico, somática, no psicológica, psicosomática ni funcional. Los síntomas reales sólo pueden venir de una enfermedad real. Un organismo sano no puede generar tanto sufrimiento e invalidez.
Para otros un organismo sano puede generar sufrimiento e invalidez si la red neuronal que lo gestiona lo hace desde la evaluación (errónea) de enfermedad. No es necesario tener una enfermedad para padecer. Basta que el cerebro valore hipótesis de enfermedad. Ahí reside la patología, en la evaluación y toma de decisión del sistema neuroinmune.
Para los primeros la hipótesis de la patología evaluativa es una hipótesis psicológica. Cierto, pero tendríamos que ponernos de acuerdo en lo que quiere decir psicológico. Las neuronas son entes físicos, células como otras cualquiera, pero segregan productos psicológicos: memoria, imaginación, predicción, aprendizaje, percepción, cognición, emoción… La hipótesis de la patología evaluativa indica una disfunción neuronal que da lugar a la activación innecesaria, mortificadora e invalidante, de programas de alerta frente a enfermedad, no existiendo tal enfermedad. No quiero insistir en la similitud con la patología evaluativa del sistema inmune que da lugar a las enfermedades autoinmunes y alergias.
No es el individuo quien se enciende y apaga los programas neuronales. Es su organismo a través de los centros de decisión de la red de neuronas. Existe una psicopatología (catastrofismo, error evaluativo) de organismo y puede existir o no una psicopatología de individuo. Nosotros nos centramos en las disfunciones psicológicas neuronales y nuestras propuestas se limitan a su análisis. No limitamos la biología neuronal a una química reduccionista que pretende explicarlo todo con unas pocas moléculas que andan bajas o altas. Pensamos que la red neuronal debe considerarse desde una perspectiva moderna, sistémica, evolucionista, científica. La percepción de enfermedad se debe contemplar desde la misma complejidad con la que se contempla hoy en día la percepción visual. Lamentablemente seguimos anclados en una visión trasnochada limitante y errónea de lo que implica, por ejemplo, la percepción de dolor y el resto de síntomas. Si no cambiamos radicalmente los paradigmas de la percepción somática no podremos comprender ni aceptar la posibilidad de que un organismo sano genere el infierno de padecimientos como la fibromialgia.
Los pacientes que llegan a los cursos tienen convicciones y expectativas. Han tomado fármacos y han recibido ayuda de fisios y psicólogos. Sin embargo, no se encuentran bien y no tienen un horizonte que les ofrezca una expectativa de cambio.
Ninguno de los pacientes conoce los conceptos que explicamos en los cursos. No han oído hablar de aprendizaje, imitación, instrucción experta, culturización, nocicepción, errores evaluativos neuroinmunes. Todos interiorizan la convicción de un aparato locomotor enfermo. No resulta fácil desplazar la atención de músculos, articulaciones y huesos a un sistema neuroinmune culturizado pero ese es el empeño de quienes trabajamos desde esta perspectiva.
Bastantes de los pacientes de los cursos han mejorado radicalmente. Están libres de síntomas.
¿Podemos hablar de curación?
En mi opinión los estados de disfunción evaluativa no se curan, en el sentido que aplicamos el término a otras enfermedades, como, por ejemplo, una infección. El estado de alerta-protección migrañoso o el estado fibromiálgico pueden desactivarse y desaparecer los síntomas pero pueden reorganizarse en función de muchos factores. En el sistema neuroinmune no se borran memorias, se modifican los pesos de las expectativas, la probabilidad, el miedo, la incertidumbre.
Sí podemos hablar de curación de errores de conocimiento. Si sustituímos una falsa creencia por otra veraz hemos curado un error cognitivo a base de facilitar conocimiento.
También podemos hablar de curación por consenso si un paciente lleva asintomático un determinado número de años.
Estar curado no indica que hemos erradicado un factor misterioso patológico sino que hemos reducido la probabilidad de que el sistema neuroinmune fluctúe a un estado de alerta-protección como si hubiera una enfermedad. El individuo, lógicamente se sentirá enfermo y se conducirá como tal.
Difundir el conocimiento de la red neuronal y la gestión defensiva neuroinmune no vulnera ningún derecho del enfermo. Desacreditar ese conocimiento y negarlo a los pacientes sí lo hace. No sólo eso: consolida el error evaluatio neuroinmune alimentado por una maraña de convicciones y expectativas que impedirán la gestión razonable de la seguridad del organismo
Comentarios (17)
Los comentarios están cerrados.