La migraña de los neurólogos
No hay mucho publicado sobre la cuestión. He leído cinco artículos, creo. Todos ellos informan de una incidencia llamativamente alta de migraña en neurólogos. Más alta (cuando se ha precisado el detalle) si se dedican con preferencia al dolor de cabeza.
He participado este fin de semana en el I Congreso Multidisciplinar de Ciencias de la Salud en Reus. Alguien preguntó a un neurólogo componente de la mesa redonda de cefalea sobre el particular. Según este neurólogo y compartiendo la opinión de otros, la incidencia alta no es tal. Pura apariencia. Lo que sucede es que los neurólogos se autodiagnostican mejor. Es decir, tienen la misma incidencia que la población de no neurólogos pero ellos lo saben y un gran porcentaje del resto de los humanos es migrañoso pero lo ignora. La migraña está infradiagnosticada.
Puede que así sea. Si es así, entre un 35% y un 80% de la población (según los escasos artículos que dan cifras sobre incidencia de migraña en neurólogos) sería migrañosa, portaría los genes necesarios y suficientes para padecer las crisis a poco que se desviara de la senda de lo saludable. Si no es así, si la incidencia real de migraña en no neurólogos anduviera entre el 10% y el 15%, tendríamos un considerable contingente de neurólogos afectados pendiente de que se dé una explicación convincente sobre la cuestión.
Desde la perspectiva de la teoría cultural que aquí se propone la incidencia alta de migraña en neurólogos se explicaría lógicamente por el efecto de sus creencias. Quien cree lo que predica padece la consecuencia de lo que cree. El efecto nocebo de la cultura sería más acusado en el colectivo de neurólogos. Puede que la contrapartida “positiva” también fuera cierta: el efecto placebo de sus tratamientos sería mayor. Ignoro si es así.
¿Conocen los neurólogos mi propuesta cultural?
Supongo que unos sí y otros no. Barrunto que bastantes habrán oído al menos campanas sobre el particular.
¿Consideran, siquiera en el apartado de las propuestas alternativas, la hipótesis cultural?
No.
En la mesa de cefalea de Reus intervino el neurólogo citado, un fisio, una nutricionista y una psicóloga.
Propuestas: genes, estres, peripecias vitales, alimentos, vías soterradas de expresión de conflictos y “cervicales”.
Ni palabra de aprendizaje enculturizado.
Puede que los que defendemos la importancia de las creencias estemos equivocados. Puede que la migraña tenga un status especial que le mantiene alejada de las dinámicas conocidas y aceptadas del resto de los dolores. Puede que la cabeza sea un lugar especial con un sustrato neuronal específico, distinto. No conozco ningún artículo que lo demuestre. Sí hay estudios que afirman que no existe ninguna peculiaridad nociceptiva exclusiva en la cocorota y que, por tanto, lo que se receta para la migraña, por ejemplo los triptanes, valdría para otros dolores.
Recientemente se ha publicado algún trabajo sobre perspectivas de nuevos tratamientos preventivos. Siguiendo la línea moderna de atacar específicamente a los mensajeros del mal con anticuerpos específicos (monoclonales) hay quien ha tratado de obtener resultados situando la diana en el CGRP, un sensibilizador de los nociceptores, supuestamente implicado en la aparición del dolor. Los resultados no son muy optimistas. Sólo un 15% más eficaces que el placebo y gastándose un pastón en el intento.
La Pedagogía es inofensiva, barata y no pretende mas que divulgar el conocimiento sobre los conceptos básicos de la Biología del dolor. Lo que enseñamos está aceptado como cierto por la Neurociencia.
Resulta que la explicación del dolor desde esta perspectiva reduce el sufrimiento considerablemente.
¿Qué es más cierto? ¿Lo que predican los neurólogos o lo que aquí proponemos?
¿Qué es más eficaz? ¿Las terapias que aconsejan los neurólogos o la pura y llana Pedagogía?
Habrá opiniones para todos los gustos.
Alguien me dijo que un neurólogo le comentó que no estaba en absoluto de acuerdo con lo que el Dr. Goicoechea dice aunque no tenía argumentos para rebatirlo.
En todos los años que llevo trajinando con esta hipótesis he intentado discutirla con compañeros. Algunos la aceptan como teoría pero desconfían de su practicidad. Otros la desaprecian no argumentadamente. La mayoría prefiere no darse por enterada.
El fisio sugirió que la migraña podría provenir de problemas cervicales. Basta con referirse a la convergencia de las primeras raíces cervicales con las del trigémino para sustentar la hipótesis. No lo creo.
El enfoque dietético permitiría evitar el 80% de las migrañas dando con los alimentos que la disparan. Cuesta creerlo. Quedaría pendiente la explicación del proceso que da lugar a la migraña por alimentos. Surgió el tema de la DAO. El neurólogo hizo una crítica argumentada, correcta.
Acudí al Congreso, además de para exponer conjuntamente con Carlos López Cubas los nuevos paradigmas del dolor y su aplicación práctica, para escuchar a los componentes de la mesa de cefaleas y contrastar con ellos nuestros puntos de vista. No tuve la oportunidad de hacerlo. Yo les escuché. Ignoro si ellos vinieron al día siguiente. El caso es que no hubo encuentro.
En Enero de este año, un significado líder de opinión en migraña, PJ Goadsby, sugirió que quizás la propuesta de evitar los desencadenantes no fuera la correcta y dejó caer la posible influencia de las creencias en la génesis de la migraña. Pensé, ingenuamente, que podría ser el síntoma de un cambio. No es así. El mismo PJ Goadsby, en un artículo reciente, hablaba de las “estructuras craneales generadoras del dolor” incurriendo así en el error sustancial del ABC de la Neurociencia del dolor.
Se sigue haciendo teoría y práctica desde postulados básicos erróneos. Mientras eso no cambie seguiremos en las mismas.
La migraña, un dolor de cabeza para los neurólogos…
La Neurociencia del dolor, quizás su asignatura pendiente.
Comentarios (8)
Los comentarios están cerrados.