Dia mundial de sensibilización migrañosa
Hoy se celebra, como todos los años, el “Día mundial contra la migraña”. Su objetivo es sensibilizar a profesionales y ciudadanos de la importancia del problema generado por el proceso migrañoso.
Las Asociaciones de Padecientes reclaman el reconocimiento de la migraña como enfermedad, para obtener así un trato profesional y social digno.
Los Profesionales reclaman la oportunidad de detectar precozmente el proceso para actuar de modo eficiente.
Profesionales y padecientes proponen más información. Hoy toca. Habrá actos solemnes y los medios facilitarán los tópicos habituales. Este blog no podía quedar fuera del evento.
El cerebro migrañoso es un cerebro sensible, hiper-respondón. Está atento a cualquier variable externa o interna que pudiera resultar ofensiva a la integridad física de la cabeza. Todo puede ser relevante. Cualquier acción banal aconseja activar la alarma.
El cerebro migrañoso, dicen, es así por mandato genético. Alguna de sus piezas, implicada en la alerta de daño, ha salido hiperexcitable y se enciende de modo espontáneo o cuando se da una determinada circunstancia, generalmente banal, inofensiva.
Hasta hace poco eran las arterias. Se las suponía sensibles, inflamadas. El simple estímulo mecánico del latido generaba dolor en sus paredes.
Ahora el imputado es el trigémino. Las terminaciones nerviosas que lo vigilan todo, están sensibles. No es la pared arterial inflamada la responsable sino los finos ramos trigeminales que la abrazan. Son ramos sensibles que disparan una “señal de dolor” con extrema facilidad. Es lo que sucede en una herida reciente: cualquier pequeño roce genera dolor. No es la piel. Son los ramitos nerviosos hipersensibles. Tendría sentido si hubiera una herida pero no la hay. La piel es normal. Las arterias de la cabeza son normales.
La neurociencia es un conjunto de áreas de conocimiento que permite acercarnos a la realidad del trabajo neuronal. Desde hace unas pocas décadas tenemos neurociencia del dolor. Gracias a la neurociencia sabemos muchísimo sobre dolor. Básicamente sabemos que no sabemos prácticamente nada y que todo lo que proclamamos probablemente es falso.
Sí sabemos que el dolor es una respuesta cerebral y no un estímulo que surge de unos tejidos enfermos, lesionados, estresados o hipersensibles. No existen huesos, músculos, tendones, articulaciones, pieles o vísceras con sensibilidad extrema. Son los nervios locales, sus terminaciones vigilantes, los que establecen la respuesta sensible. Los nociceptores neuroinmunes (las células vigilantes de daño consumado o potencial, neuronales e inmunes) pueden estar en estado basal o en estado de alerta. En la migraña están en alerta.
La migraña es un estado de alerta de la red nociceptiva de la cabeza que hace que se genere dolor sin que exista ninguna circunstancia que lo justifique. Es una falsa alarma.
Los estados de alerta no surgen porque sí. Son el resultado de una decisión, valorada previamente. Hay razones, razonables o irracionales, pero razones al fin y al cabo.
En cada crisis de migraña hay algún componente responsable del error. Algo enciende la mecha. No son las arterias. No se inflaman ni se contraen-dilatan por una misteriosa dinámica propia. Dicen que es el trigémino pero las crisis de dolor se barruntan. Hay síntomas previos al dolor. Algo se mueve antes de que acabe apareciendo el dolor. A veces es el aura. Otras, síntomas menos concretos pero evidentes para el migrañoso.
Todo apunta a que la crisis se cocina en el cerebro. Hay un “generador de migrañas” escondido en los sótanos, en la profundidad; algo que se escapa de la racionalidad de la corteza frontal y responde a dinámicas biológicas ancestrales: ritmos circadianos inestables, desajustados; desequilibrios de serotoninas, dopaminas, glutamatos, adrenalinas o endorfinas. Impepinablemente algo molecular que viene de los sótanos del genoma, algo que marca a varias generaciones (la abuela, la madre, la niña…).
El cerebro migrañoso es un cerebro enfermo…
El cerebro migrañoso tiene genes de enfermedad…
No cabe sino detectar la condición precozmente, a poder ser en la tierna infancia, cuando las neuronas tejen circuitos desde el miedo y observan las crisis de la abuela, la hermana y la madre…
– La niña ha salido migrañosa como yo.
Paracetamol, ibuprofeno, triptanes, tratamiento preventivo, vida ordenada…
Tratamiento preventivo…
Sobre todo, identificar los desencadenantes para evitarlos.
Dicen que el cerebro nace con gran parte de su conectividad pendiente de tomar el pulso a la realidad cambiante de cada lugar, momento y circunstancia. Dicen que esa conectividad no es definitiva sino plástica. Puede ser reconsiderada y modificada.
Dicen que vivir es aprender: detectar y corregir errores, o equivocarse y reforzar el error propio pensando que es incapacidad ajena.
Pudiera ser que la migraña tenga algo que ver con lo que aprendemos. Yo creo que ahí está el quid de la cuestión.
Las proclamas solemnes del Día mundial contra la migraña conseguirán su objetivo: sensibilizar los cerebros migrañosos aún más, si cabe: hacerlos más migrañosos.
Probablemente oirá-leerá que la migraña afecta más a las mujeres pero me juego el cuello a que no oirá-leerá fuera de este blog que la migraña afecta de modo estadísticamente significativo a los neurólogos que se dedican a la migraña. Alguno de los que hagan las proclamas probablemente tenga migrañas.
La migraña es un estado de procesamiento cerebral que genera encendidos no justificados de alerta.
El cerebro humano está seleccionado genéticamente para construir circuitos por aprendizaje. En ese aprendizaje existe un componente poderoso de imitación e instrucción experta.
Las creencias y expectativas son poderosos moduladores de la generación de estados de alerta.
Un cerebro que acepta la condición de vulnerabilidad genética y la sensibilidad a lo cotidiano tiene muchas probabilidades de activar estados de alerta injustificados.
Sólo cabe detectar el error y tratar de corregirlo.
Me temo que el día mundial contra la migraña justamente hará lo contrario.
Hoy es un buen día para dar la vuelta a la tortilla. No pierda el Norte caminando hacia el Sur
Comentarios (8)
Los comentarios están cerrados.