Sin título
Pinché en Google y encontré esto:
paqui granollers11 de enero de 2012 11:46
Pues yo todavía flipo con lo que he leído en el blog de Arturo Goicoechea. Lo conocéis? Increíble. Él y sus seguidores.
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Respuestas
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Anónimo19 de enero de 2012 07:32
Acabo de mirar el blog de ese personaje que mencionas, Arturo Goicoechea, es para denunciarlo. Dice ser jefe de Neurología de un hospital vasco (leí cual pero ya no me acuerdo).Supongo que es otro que se lucra con gente despistada que cae en sus manos, porque esos seguidores entrenados que lo adulan, obviamente no los debe atender en la sanidad pública. Parecen gente captada por una secta. El lenguaje que usa para responder a comentarios, es propio de las sectas: sólo pueden entender los que están dentro de sus grupos, si se lo cuestiona es porque “el yo del paciente se siente aludido y se rebela”, juega con términos pseudo-psicoanalíticos, culpabiliza al que no cree en su teoría…habría que hacer algo pero como colectivo, porque a la gente individual que está en desacuerdo y le escribe, les acusa de tergiversarlo, se hace el erudito, el ofendido ante tanta ignorancia…haría falta una buena carta, de esas de Lidia, poniéndolo en su sitio!
Sucedió por Enero del 2012.
Tristeza. Rabia e impotencia.
Para aclarar cuestiones expongo el ideario de nuestra secta. Estaría dispuesto a discutir educada y argumentadamente sobre estos puntos básicos:
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El cerebro humano viene al mundo con gran parte de su conectividad pendiente de concretarse, en un proceso de interacción compleja con el entorno. Este entorno contiene, en nuestra especie, la cultura, un elemento moldeador poderoso de creencias y expectativas, es decir, de conectividad.
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La red neuronal es una red predictiva que trata de ver regularidades-probabilidades en el comportamiento de la realidad.
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El sistema nervioso está integrado con el sistema inmune en la red defensiva, debiéndose hablar, más propiamente, de un sistema neuroinmune.
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El sistema neuroinmune contiene un conocimiento congénito ubicado en el genoma, con programas y catálogos de detección y respuesta de agentes biológicos y estados físicoquímicos nocivos.
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El componente congénito se complementa con el componente adquirido o aprendido, en el que se va procediendo por la vía del ensayo-error a extender el catálogo de señales de amenaza, biológicas y físicoquímicas.
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El componente adquirido puede contener errores evaluativos, por defecto y por exceso, dando lugar, en este último caso, a activaciones neuroinmunes innecesarias, por evaluacion de amenaza cuando, realmente, no la hay.
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La disfuncion evaluativa por defecto (no valorar amenaza cuando la hay) da lugar a diversas enfermedades, con daño a los tejidos objetivable, sin que el sistema defensivo neuroinmune haya activado la alarma a su debido tiempo.
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La disfuncion evaluativa por exceso (activacion de la alerta sin que exista razón objetiva) da lugar a las a) enfermedades autoinmunes, correctamente catalogadas como por los profesionales (alergólogos, inmunólogos). Los pacientes son tratados como tales y no se cuestiona la realidad de su síntomas y disfunciones. Los tratamientos proveen una eficacia variable pero bien establecida; b) enfermedades autoneuronales, una etiqueta que ni siquiera existe y que abarcaría a un conjunto de diagnósticos (migraña, colon irritable, dolor crónico, fibromialgia, síndrome de fatiga crónica…) en los que no se encuentra daño en los tejidos que justifiquen los síntomas pero sí indicadores de que el sistema neuroinmune está activado (alerta nociceptiva)
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La cuota de error por falso positivo varía entre individuos, debido a la genética y su interacción compleja con un entorno variable. La cultura influye en esa cuota de error a través de factores ambientales, alimentarios, tóxicos, desequilibrios de flora bacteriana, psicológicos y otros muchos, conocidos y/o desconocidos… pero en esa cultura debe contemplarse la información somática.
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En los errores evaluativos del sistema inmune no podemos influir directamente sobre las “convicciones” de la red inmune a través de la pedagogía. Saber que mi sistema inmune está equivocado no me libra de la alergia a las gramíneas que me está tocando las narices con especial virulencia en estos días.
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En los errores evaluativos del sistema nervioso la cultura influye poderosamente en el proceso de aprendizaje. Las creencias y expectativas que la red va construyendo, de modo básicamente inconsciente, pueden y deben ser moduladas por una información que ayude a generar un estado de vigilancia saludable, es decir, con un mínimo de errores en la atribución de enfermedad (por defecto y exceso) y, sobre todo, con una capacidad de detectar el error y corregirlo cuando este se ha producido.
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Hay una pedagogía implícita en el proceso de catalogación nociceptiva neuronal, modulada por la experiencia propia, observacion-imitacion de experiencia ajena e instrucción de expertos.
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La estrategia de afrontamiento de la disfuncion evaluativa inmune y neuronal es, en mi opinion, radicalmente distinta. En la disfuncion evaluativa inmune debemos identificar, para ser evitados, los activadores del error (por ejemplo la penicilina en una reacción alérgica a la penicilina). Si no es posible la identificacion-evitacion podemos y debemos neutralizar las respuestas defensivas del organismo, bloqueando la inflamación y sus mediadores con fármacos u otras terapias, generalmente agresivas y no exentas de efectos secundarios. En el caso de la disfuncion neuronal podemos identificar los desencadenantes pero debemos tratar de conseguir la tolerancia a través de la pedagogía y la exposicion graduada.
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Hay teorías que proponen para los síndromes de sensibilizacion central un origen sistémico: el organismo se encontraría en un estado de enfermedad por motivos no bien aclarados (genes, factores inmunológicos, estrés, alimentacion, tóxicos ambientales…) generándose una patología funcional multiorgánica. Los síntomas serían la expresión de un organismo enfermo. Algunos se inclinan abiertamente por el origen inmunológico de la enfermedad, proponiendo la catalogacion de enfermedad inmunológica (encefalitis miálgica) al síndrome de fatiga crónica y promoviendo el afrontamiento acorde con este planteamiento
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En ningún caso debe cuestionarse la realidad de la disfuncion y el sufrimiento de los pacientes, debiéndoles aportarse todo lo que nuestro conocimiento puede ofrecerles, así como las prestaciones que les correspondan por su grado de invalidez.
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No cabe hablar de una culpabilidad del paciente
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El origen neuronal, cultural, no debe entenderse como un origen psicológico y, menos aun, como un origen consciente, simulado o manipulado.
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La divulgación de conceptos básicos de red neuronal defensiva y su dependencia de la cultura es escasa tanto en los ciudadanos como en los profesionales.
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La exposicion de estos conceptos se encuentra con un alto riesgo de malentendidos.
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Es necesario integrar lo que vamos sabiendo sobre procesos neuronales en una concepcion del organismo que se vea enriquecida y permita un afrontamiento radicalmente distinto que abre, en muchos casos, una vía a la disolucion de los estados de disfuncion evaluativa.
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Desde esa perspectiva, este blog pretende difundir los conceptos básicos de la nueva Neurofisiología del dolor, al igual que lo hacen otros muchos blogs por la red
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Lamentablemente la Neurociencia actual no se incorpora a los programas educativos de profesionales y ciudadanos.
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Todos los que, a nivel individual o colectivo, nos dedicamos a difundir informacion sobre estos temas debemos ser plenamente conscientes de que no es una actividad inofensiva y que asumimos una responsabilidad muy seria cada vez que ejercitamos una accion informativa.
El colectivo ASSEM (Asociacion de Sanitarios al Servicio de la Encefalitis Miálgica) defiende el origen inmunológico de la enfermedad. En su blog es donde he encontrado el comentario de Anonimo.
Un servidor y ustedes han sido juzgados.
Juzguen.
En lo que a mí concierne, sólo declarar que toda mi actividad profesional se ha desarrollado, única y exclusivamente en el ámbito público. Una vez jubilado, sigo colaborando, desinteresadamente, en grupos de Atención Primaria, Escuelas Universitarias de Fisioterapia, Colegios profesionales y Asociaciones de Pacientes. En alguna ocasion he impartido Cursos sobre dolor y movimiento en el ámbito de las Clínicas Privadas cuando así me lo han solicitado, siendo remunerado por ello.
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