Convocatoria de curso intensivo de migraña (11 de Mayo)
La pedagogía en Neurobiología del dolor está emergiendo como una herramienta útil de afrontamiento en el dolor crónico o recurrente. Hay trabajos que ofrecen resultados esperanzadores en dolor lumbar crónico y fibromialgia.
Que yo sepa no hay ningún trabajo publicado sobre Pedagogía en migraña. Disponemos de datos preliminares con 7/10 grupos del Centro de Atención Primaria de San Martín: se obtiene una mejoría considerable en frecuencia, intensidad y repercusión de la actividad así como una reducción del consumo de calmantes superior al 80%. Cuando concluyamos el estudio, con resultados a tres, seis y doce meses, los publicaremos.
Desde nuestro grupo queremos abrir la oferta a pacientes residentes fuera de Vitoria y con ese fin organizamos cursos intensivos de ocho horas, en un sábado. Este es el segundo grupo. Se celebrará el 11 de Mayo en el Centro de Fisioterapia Asier Merino. Los interesados podéis contactar con el Centro. El grupo estará constituido por un máximo de 11 pacientes.
Hay veces que la migraña se resiste al control con el calmante o a los tratamientos preventivos. Es frecuente el recurso a las terapias alternativas, con resultados variables. Tras el peregrinaje en busca de remedios queda un volumen considerable de padecientes que piensan que deben aceptar su condición y sobrellevarla con dignidad. Al menos eso se les sugiere desde la doctrina del origen genético.
La Pedagogía no es una terapia alternativa sino una alternativa a las terapias. Un cerebro migrañoso es un cerebro sano que gestiona la seguridad física de una cabeza sana no amenazada pero lo hace desde una posición alarmista, hipersensible. Este modo hipersensible de proteger la integridad física de la cabeza genera el encendido de los programas defensivos correspondientes (dolor, vómitos, intolerancia sensorial) de modo inconsciente. El padeciente es el receptor de dichos programas y debe soportar la residencia en un organismo sometido a la situación de alerta extrema con todo el sufrimiento que ello conlleva.
El cerebro es un órgano dedicado a tomar decisiones. Todo cuanto sentimos, pensamos y hacemos es producto de las decisiones cerebrales. El YO consciente, la persona, forma parte de esas decisiones. Es la punta del iceberg de los procesos del organismo, la que asoma a la superficie y la que nos permite esa pequeña cuota de libertad y voluntad en el proceso de buscar explicaciones y soluciones al problema.
Las terapias parten de la base de que hay algo que el individuo tiene o hace y no debiera tener o hacer o bien lo contrario: algo que no tiene o hace y debiera tener o hacer. Genes, alimentos, serotoninas, energías, estreses, variables ambientales, intolerancias, cambios internos… La oferta terapéutica indica lo que debe evitarse y lo que debe aportarse externamente. Consejos, hábitos saludables, relajaciones, ejercicio, dietas, fármacos…
No hay terapia sin pedagogía. Si prescribimos fármacos y estos resultan eficaces, sin necesidad de expresarlo damos por sentado que existe una variable interna no deseada (arterias dilatadas e inflamadas, por ejemplo) que debe corregirse y que el fármaco lo ha hecho exitosamente. Si un cambio dietético consigue evitar las crisis concluimos que el alimento evitado era el responsable. Si el chocolate genera una crisis pensamos que su composición incluye alguna sustancia que, por mecanismos desconocidos, dispara la tormenta migrañosa.
Las doctrinas al uso de la migraña organizan una correlación entre estímulos y respuestas sin entrar en detalle en el proceso que los vincula. No se implica al cerebro como órgano responsable. En todo caso si se le cita es para asignarle una condición enfermiza, genética.
En los cursos entramos de lleno en los procesos responsables de la activación de las crisis. Explicamos las claves elementales de las decisiones cerebrales. Hablamos de aprendizaje, de sistemas de defensa. Intentamos ayudar al padeciente a entender lo que sucede. El YO consciente forma parte del organismo. Tiene voz y voto en las decisiones que emanan del cerebro. Esa voz y ese voto pueden y deben contribuir a devolver la sensatez a un sistema que activa las alarmas sin justificación.
Comprender el dolor desde la Neurobiología permite modificar sustancialmente las decisiones cerebrales.
El dolor, en ausencia de una amenaza de daño físico inmediato (o ya consumado), es una opinion-decision cerebral errónea. El miedo irracional se neutraliza con argumentos racionales y con la tolerancia a lo que no contiene peligro físico, no obedeciendo a todos los rituales de evitación que el sistema de recompensa exige con apremio.
No disponemos aun de experiencia con grupos intensivos. Estamos comenzando. Sabemos que la Pedagogía en grupo da resultados excelentes en el marco de un Centro de Atención Primaria en clases semanales y pensamos que la fórmula de las clases comprimidas en el ámbito de la práctica privada también será eficaz en muchos casos.
Animo a los padecientes a concederse la oportunidad de conocer la trama neuronal de la migraña y compartir sus vivencias con otros casos similares.
En esta cuestión no manda el conocimiento ajeno sino el propio. Es el cerebro de uno el que trabaja. Lo que conozca, crea y tema resultará decisivo.
El saber ocupa lugar, un lugar preferente en las áreas cerebrales que gestionan el dolor.
Comentarios (8)
Los comentarios están cerrados.