El trabajo silencioso del cerebro
La prepotencia y arrogancia del YO consciente, ningunea y desprecia el continuado trabajo de procesamiento de la red neuronal.
El organismo se respira así mismo a lo largo de todo el día, no solo cuando uno decide conscientemente respirar profundamente o contener la respiración.
– YO no pienso…
Así es. Ello piensa.
No hace falta entrada sensorial para que los circuitos que se encargan de recibirla y analizarla se activen por sí mismos. Hay una barrera sutil entre el trabajo imaginativo, sin estímulo externo, y el disparado por la entrada de señal sensorial.
Cuando el YO consciente descansa y holgazanea surge el cerebro procesador, rumiador de pasados y soñador de futuros. La memoria es algo vivo que se reconstruye creativamente sin descanso.
Habitualmente el universo imaginativo está contenido en un ámbito que impide el paso al escenario consciente en forma de acciones o percepciones. Podemos imaginar movimientos, emociones, y sensaciones pero solo recibimos una tenue y fugaz referencia del contenido de lo imaginado. Un movimiento imaginado no da lugar a un movimiento real.
En el universo imaginativo se cocina gran parte de lo que en un futuro será universo consciente.
Los dolores de aquí, ahora y en esta circunstancia surgen del proceso continuo de imaginar peligros posibles. ¿Por qué ahora y aquí y en esta circunstancia?
– Me duele este dedo ahora. Acabo de darme un corte con el cuchillo.
El proceso imaginativo cerebral se ha interrumpido por el suceso nocivo del corte. Hay correlacion causal entre el suceso y el recado perceptivo del dolor.
– Me duele la cabeza. Hace viento Sur.
Hay correlación temporal. Siento dolor en la cabeza porque hace ahora (o va a hacer pronto) viento Sur. Si no hubiera salido o fuera a salir viento Sur no habría tenido dolor de cabeza.
Ese engañoso suceso del viento Sur, con apariencia de ser el responsable, esconde un proceso imaginativo cerebral silencioso, inaccesible, que tejió el recelo, el peligro que contiene el viento Sur para la cabeza.
El aquí y ahora es engañoso. Solo señala el lugar y momento en que el miedo imaginado traspasó la frontera sutil con la realidad.
La imaginacion es un proceso imaginativo controlado, delimitado, por los sentidos. La contención es más sutil y vulnerable de lo que pensamos, entre otros motivos porque el proceso imaginativo es predictivo, no espera a que los sentidos informen de que ya ha sucedido lo que se teme. No esperamos a comprar el décimo a que toque… Soñamos con el posible premio. Es lo que nos empuja a adquirirlo aunque probablemente nos vayamos de vacío…
Disponemos ya de numerosas evidencias de imagen y registro neuronal que dan fe de ese silencioso, inevitable, indesmayable y peligroso trabajo cerebral imaginativo.
El YO consciente es un YO receptor de esa actividad. Si recibe dolor es porque el cerebro imagina amenaza. A veces esa amenaza proviene de un suceso de daño consumado. Los sentidos del daño han informado de una herida aquí y ahora, desactivando el sueño cerebral para enfocar los recursos hacia el presente. Otras muchas no sucede ni va a suceder en ese espacio-tiempo corporal temido, pero duele. El YO recibe el recado.
– ¿Qué hago cuando empieza a dolerme?
– Ponga sentido común. No sucede nada. Imponga la convicción de que no sucede nada.
La percepción, por ejemplo el dolor, es una alucinación controlada por los sentidos. No hay daño. No tiene sentido. Apáguese.
– ¿Cómo?
– No lo sé. Proyecte sus convicciones. desvíe la atención hacia la tarea prevista y deseada. Gane la batalla al miedo cerebral.
– ¿Cómo?
– Tendrá que descubrirlo.
Ayer finalizó el primer curso de dolor en migraña en la Clínica. El ¿cómo? volvió a surgir.
– No hay un medio, una técnica, un método. Sólo tenemos la imaginación: un espacio disputado entre el cerebro y el YO consciente.
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