¿En qué estás pensando?
Sol del Val. Psicóloga
Una parte importante de los lectores de este blog y padecientes de migraña y otros dolores crónicos sin daño relavante, preguntan en numerosas ocasiones cómo hacer entender todo lo que el Dr Goicoechea enseña respeto a neurobiología del dolor a un cerebro educado y alimentado de otras fuentes.
Alumnos disciplinados y avispados no consiguen su propósito respecto al dolor aunque se afanan en aprender y aplicar los conocimientos aquí expuestos.
Creo que el escollo principal en esta cuestión es la enorme catarata de pensamientos que habita en nuestros cerebros y las emociones que estos suscitan y que chocan frontalmente con lo aprendido.
Aprendemos bien, asimilamos conceptos, nos ponemos manos a la obra pero ahí siguen los machacantes, insidiosos e insumisos pensamientos asociados a incapacidad, miedo y vulnerabilidad.
Reconocerlos y aprender a manejarlos es, sin duda, el mayor reto al que nos enfrentamos.
La migraña aparece siempre asociada a una cadena de pensamientos (unos conscientes y otros no) que tienen en común el miedo, la limitación, la incapacidad y la paralización que producen. Pensamientos que nos llevan a renunciar a múltiples oportunidades, a silenciarnos, a hacernos pequeños, a transitar por la vida (que no a vivirla), a la renuncia, a la pérdida, a la sumisión.
Pensamientos nacidos de información tóxica, inadecuada, familiar, experta, creíble, transmitida de generación en generación y siempre inútil para nosotros pero muy útil para nuestro cerebro miedica.
Aunque creáis que ya no existen, que están silenciados, andan todavía por ahí.
Os propongo un trabajo de introspección, de autoobservación.
Pensad por un momento cuáles son los pensamientos que consideráis más relevantes al visualizaros en una de las peores de vuestras migrañas ( los padecientes de migrañas las recuerdan todas con todo lujo de detalles)
Algunos podrían ser:
-Esto es imposible
-Esto es horrible
-Nada va a cambiar
-No soy capaz
-Soy un enfermo
-Lo mío es diferente
-Nunca se acabará
-Domina mi vida
-Qué he hecho para que me duela (desencadenantes)
-Que no he hecho (desencadenantes)
-No tiene solución
-Nadie me comprende…
Si os dais cuenta todos suscitan las mismas emociones: incapacidad, culpabilidad, pérdida, rabia, impotencia… MIEDO.
Os propongo buscar una caja con tapa en la que depositéis por escrito todos aquellos pensamientos que acompañan a vuestra propia visualización. Un papelito por cada pensamiento.
Los vais a guardar conscientemente, no sirven a vuestro objetivo: cambiar vuestra antigua creencia sobre el dolor por una nueva apoyada y sustentada en lo aprendido en este blog.
Mirareis vuestra caja como un trofeo, un triunfo de vuestro esfuerzo y trabajo personal, un primer paso hacia la salida, con confianza, respirando con serenidad, con una sonrisa en los labios.
Una vez reconocidos, identificados y catalogados los pensamientos, pasaremos a la siguiente fase: silenciarlos.
Pero eso no será sin antes haber hecho un trabajo imprescindible para iniciar este camino: aprender todo lo propuesto sobre neurobiología del dolor y diseñar vuestra propia caja .
Ahí os lanzo la tarea.
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