Evitar evitar lo inevitable
Los padecientes migrañosos han oído hasta la saciedad la monserga de los desencadenantes.
– Es fundamental identificar los desencadenantes para evitarlos.
Algunos padecientes (los menos) los identifican. La mayoría no da con ellos y esa incapacidad aumenta la preocupación pues poco se puede hacer contra algo que no da la cara.
En mi libro: “Migraña, una pesadilla cerebral” defiendo la estructura fóbica de la crisis migrañosa y recomiendo (frente a las tesis oficiales) que se evite la búsqueda de desencadenantes y que si uno los ha identificado (queso curado, chocolate, alcohol, fin de semana…) lo que tiene que hacer no es evitarlos sino afrontarlos para habituarse a ellos, sabiendo que son absolutamente irrelevantes.
También he defendido que la migraña no es hija de los genes sino de la crianza, que no se hereda sino que se aprende, que brota de la cultura, de la imitación-observación-instrucción.
El libro lo publiqué en 2009 y, con alguna contadísima excepción, no ha merecido la mínima atención por parte de los compañeros de profesión. Lo heterodoxo no funciona hasta que algún líder de opinión carismático autoriza el cambio de paradigma y se desdice de lo dicho en el pasado.
Este mes la revista de la Sociedad Americana de Neurología, Neurology, publica un estudio en el que unos investigadores exponen a pacientes migrañosos a su desencadenante y comprueban que sólo se activa la crisis en un escaso 10% de casos.
El resultado da pie a un editorial por parte de dos de los líderes mundiales de opinión: P Goadsby y S Silberstein, en el que entonan un cierto mea culpa y sugieren que los pacientes se olviden de los desencadenantes y de su evitación y que si los han identificado no los eviten sino que deben aprender a tolerarlos…
“Experimental replication of migraine triggering may be more complex than it appears. The response to a trigger depends on expectation to the response, prior conditioning, learning, memory, motivation, and meaning.”
“If migraine is a disorder of habituation of the brain to ordinary sensory signals, should one try to train the brain to habituate rather than avoid the trigger?”
(La replicación experimental de la migraña con los desencadenantes puede ser más compleja de lo que parece. La respuesta a un desencadenante depende de la expectativa a la respuesta, condicionamientos previos, aprendizaje, memoria, motivación, y significado.
Si la migraña es un trastorno cerebral de la habituación a señales sensoriales normales, no debería uno más bien tratar de habituar su cerebro en vez de evitar el desencadenante?)
Mi compañero Antón Digón me mandó ayer la reseña del Neurology (29 Enero), convencido de que me haría feliz. Así es. No hay nada más grato que mantener por convicción argumentada una tesis contraria a la oficial, que esa tesis sea ignorada y que, finalmente, al cabo de unos años, comience a ser reconocida o, al menos, respetada.
El grupo de Silberstein publicó también en Neurology, allá por Noviembre del 2003, un artículo en el que detectó la alta incidencia de migraña en neurólogos, especialmente en aquellos que se dedicaban a ella. El sorprendente dato epidemiológico se despachó con un decepcionante comentario: “no encontramos una explicación para este fascinante dato estadístico”.
La migraña tiene que ver con significados, expectativas, aprendizaje… Lo dicen Goadsby y Silberstein en un editorial del Neurology y, puede, sólo puede, que se inicie el derribo de la falacia de los desencadenantes y su evitación, y en su lugar se aconseje reeducar al cerebro en la racionalidad de tolerar, sin miedo, lo irrelevante.
– Si conoce algún desencadenante afróntelo sin miedo. Tiene que educar a su cerebro a tolerarlo. Lo dicen Goadsby y Silberstein…
Hoy puede ser un gran día. El día en el que la ortodoxia mostró algún indicio de rectificación.
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