Neurociencia del dolor y Medicina
Hoy acudiré a un Centro de Salud a explicar en una hora las bases de la pedagogía en Biología del dolor.
– Interesante…
Será el comentario más probable. También es probable que todo siga igual.
No es fácil el cambio de chip para los padecientes, pero es aún más difícil para los profesionales.
El ciudadano no ha estudiado, no ha invertido recursos en formarse… en doctrina oficial.
Los profesionales han estudiado, empollado. Se han adoctrinado con esfuerzo. Ahora se les pide que aparquen su conocimiento y que vuelvan a estudiar empezando de cero. También se les pide que cambien en la consulta fármacos por discursos, todo ello en unos minutos.
– Interesante pero… poco práctico. El paciente lo que quiere es una solución ¡ya!
Pues, sí, los padecientes no harían ascos a la solución milagrosa y universal pero no existe. Lo saben bien. Por ello aceptan de buen grado un curso de ocho horas sobre dolor. Se interesan por conocer la entraña neuronal de su sufrimiento. Leen, meditan, estudian y afrontan su problema desde la nueva perspectiva.
Los profesionales podrían hacer lo mismo. Escuchar, leer, meditar, estudiar y afrontar la consulta desde la nueva perspectiva.
Pocos lo hacen.
La Neurociencia del dolor no ha llegado a las Facultades de Medicina. Lo que allí se explica no es lo que ahora se sabe que es cierto sino lo que se sabe que no lo es. Un esquema neuronal rudimentario, periferalista (el dolor surge de los tejidos, allí donde lo sentimos) y dualista (físico y/o psicológico).
Al dolor huérfano de origen físico claro se le etiqueta de funcional.
Al padeciente irredento se le mira con malos ojos. No es posible que duela tanto y que los fármacos no hagan efecto.
– Te mando a salud mental…
La papeleta de los médicos de Atención Primaria es complicada. Poco tiempo. Hay que saber de todo. Los especialistas les devuelven (“para control”) los casos fallidos.
Cumplido el periplo por Neurología, Psiquiatría, Rehabilitación y Unidad del Dolor, amén de las consultas privadas con los alternativos, los padecientes vuelven “al de cabecera” a por algo que, al menos, les alivie.
Hay cuestiones en las que la práctica médica es fiable, validada, necesaria.
No es el caso en lo que respecta al dolor sin daño relevante. La práctica médica forma parte del problema y es porque esa práctica se apoya en una base teórica errónea.
Hoy acudiré a un Centro de Salud a explicar…
Puede que algo empiece a cambiar. Quién sabe.

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