Grupos de dolor lumbar (XV). Satisfechos

Ultima clase. Asisten 7 alumnos. Dos anunciaron la ausencia. Otros dos han hecho mutis por el foro.
Maite (fisio) resume los conceptos y objetivos básicos. El dolor crónico es un problema anidado en el cerebro y allí hay que hacer el trabajo.
Creencias y expectativas proyectan la percepción de dolor y programas motores defensivos, protectores, limitadores, de mala calidad y alto costo. Si abrimos la caja del conocimiento encontraremos ideas rojas: artrosis, pinzamientos, asimetrías, debilidades, inestabilidades, invalidez, indefensión, desesperanza. Son ideas que nutren los sentimientos y acciones corporales. El objetivo del curso es introducir en la caja del conocimiento conceptos cerebrales, de color verde: nocicepción, cultura, plasticidad, sistema de recompensa, percepción… De este modo cada vez que aparece el sentimiento doloroso el padeciente puede extraer de la caja del conocimiento ideas verdes que neutralicen a las rojas.
Relevancia, evaluación, miedo, conocimiento, cultura.
A lo largo del curso hemos intentado rebajar la trascendencia de la estructura y trasladarla al cerebro: aparato musculoesquelético razonablemente apto para las acciones cotidianas, para estar sentado, de pie, andando, corriendo, saltando, bailando sin que ello suponga ningún peligro sino todo lo contrario: la actividad es tan necesaria como el aire que respiramos. El organismo requiere meneo pero necesita eliminar sus miedos.
Insiste Maite en la importancia de evitar evitar, de recortar la agenda del movimiento en función del dolor. El dolor crónico no se combate con privaciones y terapias sino reconquistando lo que el miedo cerebral alimentado por la cultura alarmista musculoesquelética nos ha prohibido. Es una pelea contra la intolerancia cerebral. Una pelea argumentada que exige el derribo de todos los tópicos recogidos en consultas y en la cola de la pescadería.
Los alumnos han hecho progresos. Han comprendido y aceptado la importancia del cerebro. Han rebajado considerablemente el miedo a moverse. Menos fármacos. Menos sufrimiento, menos atención al dolor. Están contentos. Ven futuro. Se están reconciliando con su columna.
Los estados emocionales los identificamos a través de la expresión facial. Una sonrisa es un patrón motor. El movimiento, el modo de estar sentados o de caminar, puede ser ronriente, confiado, o serio, preocupado, receloso.
Podemos recuperar la sonrisa facial perdida con ejercicios de los músculos correspondientes, y conseguir una mueca forzada y poco convincente. También podemos recuperar el estado emocional que proyecta esa sonrisa dejando de lado qué músculos se encargan de materializarla.
La sonrisa lumbar resurge cuando se disuelven miedos y se recupera la estima músculoesquelética.
Ayer los alumnos estaban sonrientes. Volveremos a encontrarnos después del verano.
Han descubierto algo importante. Es posible una pedagogía útil, una fisioterapia distinta, con cerebro…
Es posible recuperar la sonrisa lumbar…
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