Grupos de dolor lumbar (XI). Algo se mueve

Tercera clase. Asisten 9 de los diez alumnos.
Se abre el turno de impresiones. Con alguna excepción, parece que algo está cambiando. Ha desaparecido el miedo a las posturas, a no estar sentado como “es debido”. “He dormido boca abajo, que es la postura que me encanta”, ” he ido al cine”, “ya no utilizo la faja lumbar para pasar el aspirador”, “me he tumbado en el sofá”, “he estado trabajando en el ordenador sin acordarme de mantener la espalda recta”, “me he sentado durante toda la semana del modo más cómodo”, “siempre me han dicho que el dolor lumbar es debido al sobrepeso; los que nos fastidiáis la vida sois los médicos”
Selecciono un comentario: “me estoy curando del futuro… siempre andaba pensando: si ahora estoy así, ¿cómo estaré en unos años?”
Parece que el alumnado es consciente de que todo es una cuestión de miedos: miedo al daño, miedo a que algo “toque un nervio”, miedo a no estar bien sentado, miedo a estar sentado, a estar de pie, a coger pesos de modo indebido, miedo al dolor, miedo a la invalidez presente y futura. Les animamos a reconquistar la plena actividad gradualmente, proyectando confianza, imaginando el cuerpo real no el temido.
Explicamos el proceso de la hernia discal, la respuesta del organismo, la evolución (involución) del material herniado. Hablamos de la histología del nervio, de su capacidad de tolerar sin problemas la carga mecánica de la vida diaria.
– Poneros de pie. Ojos cerrados. Relajaros… ¿Qué sentís?
El cuerpo se mueve con pequeños desplazamientos respecto al eje.
No existe el no movimiento. Una postura estática se consigue a base de diminutas oscilaciones. La conducción de un coche en una recta provoca múltiples pequeñas correcciones con leves toques de los dedos en el volante. No tiene sentido, no es eficiente, la contracción rígida sobre el volante ni sobre las vértebras.
Maite (fisio) insiste en la idea de los pequeños movimientos con articulaciones libres, permitidas. El miedo bloquea el patrón de los pequeños movimientos y lo sustituye por contracciones sostenidas de grandes músculos que convierten la columna en unos pocos bloques.
Copia eferente. En mi opinión, una idea clave. Cada acción surgida de la voluntad de la red genera una copia informe de los efectos que va a producir. Si se activa el programa de decir “carretera” el cerebro auditivo sabe que en unas centésimas de segundos recibirá señales de los oídos que corresponden al sonido “carretera”. Si el cerebro motor activa el programa de ponerse de pie el cerebro sensitivo sabe que recibirá una serie de señales de los sensores del aparato músculoesquelético. Toda esa información sensorial anticipada habitualmente es filtrada… siempre que se considere irrelevante la acción.
Ponerse de pie es irrelevante si no existe una evaluación de amenaza. Con una idea de vulnerabilidad músculoesquelética, la acción de levantarse es relevante y los circuitos no filtran sino que amplifican, seleccionan, subrayan… modifican el programa motor que nos pone de pie.
– De pie. ¡Peligro! Sentirá dolor…
Ponerse de pie con un programa defensivo incorporado es doloroso aun con una columna normal.
Insistimos en el concepto de relevancia-irrelevancia. El miedo atribuye relevancia de amenaza a todo lo que se mueve.
Asier (fisio) escenifica con su columna el movimiento con articulación libre y bloqueada. Ironiza sobre las fajas musculares.
Es pronto para sacar conclusiones. Quedan muchos conceptos por aclarar-derribar-recomponer.
Algo se mueve…
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