Grupos de dolor lumbar (III), Reparación de tejidos y dolor

La imaginación es la función cerebral estrella. Imaginar es atribuir significado a los datos sensoriales, siempre inciertos e insuficientes. La mala calidad de la señal, el ruido excesivo que la acompaña, obliga al cerebro a echar mano de los archivos en los que se guarda el conocimiento, la probabilidad.
El dolor no es un dato sensorial sino un significado cerebral. Duele luego el cerebro imagina daño consumado o inminente.
Una zona dolorida es una zona sin el visto bueno cerebral de la condición de aptitud para el servicio, con garantías.
El dolor proyectado sobre el tiempo-espacio en el que se ubica la columna lumbar contiene las dudas o convicciones de la vulnerabilidad que el cerebro imagina. Muchas veces las dudas, los recelos, aparecen tras una incidencia de daño agudo. Otras, sin más.
Al dolor siempre se le supone un daño. No es correcto. Al dolor, sólo podemos suponerle nocividad actual o potencial imaginada.
Una incidencia de hernia discal justifica la proyección cerebral de dolor sobre la zona lumbar. Ha habido destrucción de tejido, un suceso novedoso, violento. El organismo reacciona. Despliega la inflamación… Le sigue la proliferación celular regeneradora… la remodelación. Puede que el lugar recupere la condición de aptitud para la brega músculoesquelética pero puede que el cerebro no conceda el visado. Ya no son los tejidos los que mantienen la proyección de dolor sino las dudas y temores que el cerebro mantiene tras la incidencia.
– Me han operado de hernia discal pero no me han dejado bien… Me sigue doliendo. El cirujano dice que todo está correctamente pero…
La reparación de los tejidos es perfecta en los embriones. Mantienen la capacidad de proliferación celular propia del estado de la génesis del organismo. No necesitan la inflamación para reparar. Basta con producir nuevas células. Nada de cicatrices ni imperfecciones. El tejido adulto pierde, en gran parte, esa esa potencialidad y, en su lugar inflama las heridas y restituye tejidos con costurones, fibrosis, rigideces, acortamientos, sin elegancia. Nada de eso justifica el dolor. El remiendo puede resultar antiestético y menos funcional pero no hay, necesariamente, vulnerabilidad.
En Diciembre del 2010 escribí algo sobre la cuestión que Cristina me ha recordado:
https://arturo.goico.es/2010/12/13/reparacion-de-tejidos-y-dolor/
El dolor aparentemente irreversible no tiene por qué expresar un daño irreparable o mal reparado.
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