Dolor y movimiento

El dolor es una acción cerebral disuasoria. Proyectando a la conciencia ese sentimiento el cerebro trata de adaptar la conducta del individuo a una supuesta situación de amenaza a la integridad de los tejidos.
La red neuronal encuentra su sentido evolutivo a través del movimiento. Los vegetales, seres vivos sin movilidad activa, no tienen neuronas. Los animales herbívoros necesitan menos neuronas que los carnívoros. Prefieren esforzarse (moverse) poco en obtener comida y comen hierba fácil aunque ello les obligue a una digestión complicada. Los carnívoros optan por el pienso complicado, de buena calidad pero escurridizo.
Los vegetales no se mueven. Los herbívoros se apalancan en los prados y sólo corren para huir de los predadores, los carnívoros, individuos obligados a saltar y correr para probar bocado incierto.
Homo sapiens (ma non troppo) es omnívoro. Come de todo. Hace no mucho tiempo tenía que moverse y espabilarse para comer y no ser comido. La civilización le ha liberado de la incertidumbre y le ha vuelto sedentario.
Muchos sapiens (m.n.t.) apenas se mueven y cuando intentan hacerlo sienten dolor. Su cerebro parece temer el movimiento. Prefiere la quietud miedica, el movimiento cauteloso, rígido, atenazado, lento, sin articularidad, en bloque.
El dolor frecuenta el cuello y la zona lumbar, regiones corporales fundamentales para orientar la mirada y erguirse. Homo sapiens (m.n.t.) es mirón y bípedo pero también tiene que agacharse y girar el tronco. Necesita una columna con las articulaciones libres, lubricadas.
Los sapiens (m.n.t.) doloridos se mueven poco… o, ¿quizás? los sapiens (m.n.t.) sedentarios acaban doloridos. Hay de todo.
El aparato locomotor necesita el movimiento. A los ojos no les va bien la oscuridad prolongada ni a los oídos el silencio absoluto de una cabina insonorizada. Sin movimiento los músculos, huesos, articulaciones, tendones y fascias pierden funcionalidad y resistencia.
– No me puedo mover. Me duele
– Tiene que moverse aunque le duela
– Haga algo para que no me duela
– Ya hemos hecho de todo. Más no puedo hacer.
Los sapiens (m.n.t.) doloridos querrían moverse, poco o mucho, sin dolor y piensan que los profesionales, con los adelantos modernos, tendrían que disponer de recursos para aliviar la pena (pain) física. Fármacos, masajes y ejercicios, sillas ergonómicas, colchones inteligentes…
La civilización procura comida, cobijo y amparo social pero no garantiza el biensentirse. No existe el modo fácil de calmar el dolor ni el desánimo.
Algo falla. El colectivo de humanos con dolor proyectado sobre la zona lumbar busca remedio y mimos para su supuestamente atormentada columna.
– No es, necesariamente, la columna. Hablemos del cerebro.
– ¡Ya! ¿psicológico?
– En absoluto. Escuche.
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