Alumnas

No todo en Medicina es diagnóstico y terapia. Hay también mucha Pedagogía. En algunas cuestiones sólo hay, o debiera haber, Pedagogía.
El dolor, en ausencia de daño relevante, es un producto pedagógico. Se aprende.
En el Centro de Salud de San Martín desarrollamos los cursos de migraña. Curiosamente sólo acuden mujeres: 58/60.
El primer objetivo es asumir la condición de alumnas. La Pedagogía no funciona si el alumnado no sabe que su cometido es aprender, es decir, acudir a clase, atender y hacer los deberes.
Los profesionales deben convertirse en profes, es decir, deben dominar los temas, actualizarlos y hacerse entender.
En los cursos de migraña hablamos de cerebro. Parece complicado. Eso dicen. No tiene por qué serlo. Utilizando metáforas, ejemplos, podemos exponer una idea básica de la gestión cerebral del dolor, su sentido biológico, su dependencia del aprendizaje, el riesgo de los errores…
Tras la experiencia de seis grupos podemos asegurar que el alumnado ha sido excelente. Las alumnas han escuchado atentamente, han estudiado (unas más que otras) y han aplicado lo aprendido.
Nos gustaría hacer Pedagogía a grupos de profesionales. Médicos, enfermeras, psicólogos… y, por qué no, neurólogos. La cosa está verde. No parece que exista la voluntad necesaria. Los profesionales consideran, supongo, que no tienen nada que aprender. Son profes, no alumnos, ¡un respeto! Explican a los padecientes que son enfermos, que su cerebro ha salido así, que deben tomar calmantes precozmente, identificar desencadenantes y evitarlos, resignarse, ordenar sus vidas, analizar lo que comen, dormir lo justo aunque sea injusto, protegerse en los cambios…
En San Martín explicamos lo contrario: nada de la Pedagogía oficial del dolor, en ausencia de daño relevante (como es el caso de la migraña), es cierto. El cerebro migrañosero es normal. Sólo necesita una buena escolarización, con temarios modernos, conceptos de sustancia biológica, sin mugre de mercado.
Hay alumnas con migraña menstrual. Algunas han conseguido desmigrañar la regla. Ya su cerebro no teme por la cabeza con cada despegamiento delicado de la mucosa uterina.
El problema del dolor, en ausencia de daño relevante, es de una dimensión descomunal. No es posible crear un ejército de especialistas multidisciplinados. Tampoco parece que sea una buena idea facilitar la difusión de una Pedagogía errónea, enmigrañante.
Creo que la solución está en la Atención Primaria. En San Martín crece la familia de profes, honestos y generosos, ávidos de actualización. Roban tiempo al tiempo libre por imperativo del gusanillo del compromiso profesional. Hay futuro. La Administración debiera abrir los ojos y facilitar el tiempo necesario.
El último día de cada curso es especialmente emocionante. Ayer lo fue, una vez más. Las alumnas han aprendido, han recuperado dignidad somática e individual. Sus genes son tan válidos como los mejores, su vida es razonable, no tienen nada que reprocharse.
Una alumna habló en nombre de las compañeras, agradeciendo la disponibilidad de los profes.
Si volviera a nacer volvería a ser médico, aunque sólo fuera por volver a tener la oportunidad de hacer Pedagogía pero… tendría que ser como en el Centro de San Martín, alejado de la falta de hospitalidad de los hospitales… con alumnas como estas…
Este jueves iniciamos cursos de dolor lumbar crónico. Médicos de Atención Primaria, Fisioterapeutas y un servidor como profes. Iremos contando.
Me gustaría que hubieran conocido a nuestras alumnas…
– Así cualquiera…
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