Lo psicosocial

Los malditos nociceptores, esas neuronas que no olvidan su pasado de nocividad, esas neuronas que se niegan a pasar página y dar por bueno el proceso de reparación de los tejidos, son al parecer los responsables de que un dolor que debiera ser agudo, transitorio, o que incluso no debiera ni siquiera haber existido, se cronifique o se reedite periódicamente como si de commemorar el evento se tratara.
Si duele, el sentir general piensa explícita o implícitamente en nociceptores sensibilizados. Sus flujos de señal de nocividad habrían horadado un camino en el asta posterior de la médula, una falsa vía con cortocircuitos que lo mezclan todo, lo peligroso y lo inocuo. Los estudiosos definen este lamentable estado como sensibilización central. En esa condición los estímulos nocivos generan más dolor del razonable (hiperalgesia) y los inocuos acaban en dolor (alodinia). Las alarmas saltan con lo banal o por motivo justificado pero lo hacen con una amplificación desmedida, intolerable, a grito limpio.
Entre los malditos nociceptores sensibles y el cisco del asta posterior medular se monta todo el doloroso problema de la sensibilización central. Eso dicen…
Bueno… todo no. Quedan algunos detalles por completar. Flecos. Al fin y al cabo el asta posterior de la médula, no es mas que la primera capa de procesamiento de las quejas de los tejidos. Hay más capas hacia las alturas. Está lo emocional en el cerebro límbico y lo cognitivo, analítico (racional-irracional) en el cerebro frontal (el de los dos dedos de frente).
Al cerebro emocional le puede suceder lo mismo que a los nociceptores y el asta posterior. No digiere bien los daños, el pasado, y retiene impactos sin cerrarlos debidamente. De aquellos traumas emocionales devienen dolores engañosos que expresan por caminos erróneos lo que debiera relatarse por la vía del lenguaje, de la confesión. Se abren vías falsas que buscan la salida de la presión emocional retenida y terminan proyectando dolor sin haber un daño físico asociado. Los estudiosos llaman a esta situación: somatización. Es algo parecido a la transustanciación, la conversión del agua en vino.
Queda la tercera vía falsa del dolor, la del cerebro pensante, hipocondríaco, el cerebro que teme cáncer en todo momento y lugar. El miedo a la muerte o invalidez se proyecta como dolor, como si ya estuviera sucediendo lo temido. Los estudiosos también han puesto nombre a ese estado: catastrofización. Basta pensar en lo temido para que lo sintamos como si ya estuviera consumado.
Tendríamos por tanto: 1) unos nociceptores-asta posterior sensibilizados, generadores de chispas de dolor, 2) un cerebro emocional con atascos expresivos y 3) un cerebro analítico alarmista, agorero. Las pruebas serían normales. “No tiene usted nada”… luego… es “psicológico”.
A “lo psicológico” lo llaman ahora Psicosocial y a “lo físico”, Biológico.
Y… ¿qué es “lo social”?
El doliente confiesa el dolor en sociedad, a allegados y cuidadores, pidiendo comprensión y alivio pero no siempre es tratado debidamente. Ello genera consecuencias de desarraigo, desprecio, invalidez…
Una persona es algo más que unos tejidos afligidos y unos nociceptores y un asta posterior sensibleros,es decir, “lo biológico”. Queda el cerebro agorero con atascos emocionales y la condición social del individuo, “lo psicosocial”.
En el modelo hay un abajo (tejidos y nociceptores) y un arriba (“la persona en sociedad”), una periferia y un centro.
En un principio había una sola secuencia: tejidos-neuronas. Luego se añadió una vía moduladora del flujo de señal a través del asta posterior: “lo psicosocial”, por medio de una vía descendente inhibitoria puede filtrar la señal de los tejidos.
Más adelante se vio que la supuesta vía inhibidora del dolor también podría facilitarlo. De la interacción entre la vía ascendente que va de los tejidos y nociceptores al asta posterior, la vía de lo biológico, y la descendente que anima o aplaca según esté el patio emocional y reflexivo en las alturas, surge el dolor definitivo, un fundido bio-psico-social.
– Me duele. - No tiene nada bio. Hay que mirar lo psicosocial… - Me considero una persona normal, animosa, con sus problemas como todo el mundo… Me llevo bien con mi gente. Me comprenden y apoyan… - Puede que sea una enfermedad misteriosa, los genes, algo holístico, la energía… El mundillo profesional del dolor está satisfecho con el modelo biopsicosocial. Lo abarca todo. Es multidisciplinar. Divide y vencerás… En mi caso, todavía ando en el trajín de entender lo bio, tejidos y neuronas. Tengo la sensación de que mucho psicosocial es, en realidad, bio… pero no un bio apañado, a medida de cada profesional. Prefiero situarme en el modelo Biológico, a secas, y tratar de acercarme a su endiablada complejidad aunque sólo sea por el principio de parsimonia…
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